Tercera guerra mundial y kit de supervivencia: la guía de las 72 horas (2026)

Tercera guerra mundial kit de supervivencia

Redacción de SuperVivencia · Actualizado el 28 de agosto de 2026

Respuesta directa: lo que la gente busca cuando escribe «tercera guerra mundial kit de supervivencia» es, en la práctica, un kit de emergencia doméstico de 72 horas: agua potable, alimento que no necesite frío ni cocción, luz autónoma, radio a pilas, botiquín con tu medicación, copia de la documentación, algo de efectivo y un plan familiar escrito. Ese mismo equipo es el que sirve para un apagón general, una inundación, un incendio forestal cercano o una evacuación, que son los escenarios que de verdad te pueden tocar. La recomendación de las administraciones no va de búnkeres: va de que un hogar pueda sostenerse solo durante las primeras horas mientras los servicios de emergencia atienden a quien está peor.

Qué hay detrás de esta búsqueda y cómo conviene encuadrarla

Cada vez que la actualidad internacional se tensa, las búsquedas sobre kits de supervivencia suben. Es una reacción normal: cuando algo escapa a tu control, buscas una tarea concreta que sí dependa de ti. El problema es que gran parte de lo que se publica al respecto aprovecha esa inquietud para vender miedo, y el miedo es mal asesor de compras. Se acaba comprando material caro y llamativo mientras siguen faltando cosas de dos euros.

Esta guía toma otro camino. No vamos a especular sobre escenarios geopolíticos, no vamos a poner cuentas atrás ni a citar informes de inteligencia que nadie puede comprobar. Nos vamos a centrar en algo que sí es útil con independencia de lo que pase en las noticias: cómo dejar tu casa y a tu familia en condiciones de aguantar tres días sin luz, sin agua corriente, sin cobertura o sin poder salir. Esa capacidad se llama autoprotección y es la base de todos los planes de emergencia serios.

Hay una razón práctica para preferir ese marco. La probabilidad de que a tu hogar le afecte un conflicto armado directo es muy baja. La probabilidad de que te afecte un apagón prolongado, un temporal que corte carreteras, una inundación, una avería grave de la red de agua o un incendio que obligue a desalojar tu barrio es incomparablemente mayor. Y el kit que resuelve lo segundo es exactamente el mismo que resolvería las primeras horas de lo primero. Preparar lo probable te deja preparado para lo improbable, y además lo vas a usar: una linterna decente y una radio a pilas se ganan el sitio en cualquier casa.

Prepararse no es esperar lo peor. Es reducir el número de decisiones que tendrías que tomar deprisa, a oscuras y con los niños delante.

Lo que esta guía no va a hacer

No damos consejo sobre armas ni sobre equipos de protección balística: un kit doméstico no es un equipo de combate, y el material de defensa está regulado en España con requisitos que nada tienen que ver con guardar agua en un armario. Tampoco vamos a recomendarte medicamentos ni pautas de profilaxis, porque eso lo indica un profesional sanitario y no una página web. Y no vamos a publicar tablas de precios de otras tiendas ni resultados de pruebas que no hemos hecho. Cuando no tenemos un dato comprobable, lo decimos y te explicamos el criterio en su lugar.

El estándar de referencia: por qué se habla de 72 horas

La cifra de las 72 horas no sale de ninguna película. Es el horizonte de planificación que manejan los servicios de emergencia porque coincide con el tiempo que puede tardar la ayuda organizada en llegar a todo el mundo cuando un suceso afecta a una zona amplia a la vez. En marzo de 2025 la Comisión Europea presentó su estrategia de preparación, en la que recomienda a los hogares poder sostenerse de forma autónoma durante ese periodo. Varios países del entorno llevaban años publicando guías domésticas equivalentes, y en España la autoprotección ciudadana forma parte del sistema nacional de protección civil regulado por la Ley 17/2015, desarrollado por el plan estatal general de emergencias aprobado en 2023.

Traducido a tu casa, las 72 horas significan tres preguntas muy concretas:

Si respondes que sí a las tres, ya estás por delante de la mayoría de los hogares. Todo lo demás —el hornillo, la estación de energía, el filtro avanzado, la mochila técnica— son mejoras que amplían margen, no requisitos de entrada.

Conviene entender también qué no significa. Setenta y dos horas no es una promesa de que el problema dure tres días exactos. Es un umbral razonable de esfuerzo doméstico: por debajo, estás dependiendo de que todo funcione; muy por encima, empiezas a acumular material que caduca, ocupa sitio y rara vez se revisa. La mayoría de la gente hace mejor papel con un kit de tres días bien mantenido y conocido por toda la familia que con una despensa de seis meses que nadie sabe abrir.

Agua: el bloque que primero se falla

El agua es lo más pesado, lo más voluminoso y lo más barato del kit, y por eso es lo que más gente deja para después. El criterio de planificación habitual en emergencias ronda los dos a tres litros por persona y día solo para beber, y bastante más si cuentas cocina e higiene mínima. Para tres días y una familia de cuatro estás hablando de unos veinticuatro a treinta y seis litros de bebida, es decir, entre cuatro y seis garrafas de seis litros. Cabe debajo de una cama.

Cómo almacenarla sin complicarte

Lo sencillo funciona: garrafas de agua embotellada cerradas de fábrica, guardadas en un sitio fresco, oscuro y lejos de productos de limpieza o combustibles, porque el plástico deja pasar olores. Respeta la fecha del envase y renueva por rotación, colocando lo nuevo detrás. Rellenar botellas usadas en casa es peor opción: cuesta garantizar la limpieza del envase y el agua guardada así se estropea antes.

Si tienes espacio, un bidón de mayor capacidad con grifo te da autonomía para higiene y cocina, que es donde de verdad se nota la falta de agua corriente. Añade un par de garrafas vacías plegables: si el ayuntamiento habilita un punto de reparto, necesitarás algo en lo que traerla.

Tratamiento del agua: qué hace cada cosa y qué no

Aquí es donde más desinformación circula, así que conviene ser preciso, porque confundirse tiene consecuencias de salud:

Regla práctica: el agua embotellada que ya tienes guardada es siempre la primera opción. El equipo de tratamiento es el plan B para cuando esa reserva se agota, no un sustituto de tenerla. Y ante un aviso oficial de agua no potable, manda el aviso, no tu filtro.

Alimentación: guarda lo que ya comes

El error clásico es llenar un armario de comida de emergencia que no gusta a nadie, dejarla ahí cinco años y tirarla caducada. El planteamiento que funciona es el contrario: amplía tu despensa normal con una o dos semanas de margen de productos que consumes de todos modos, colócalos por fecha y ve gastándolos en la rotación habitual. Así el kit se mantiene solo y no supone un desembolso extra concentrado.

Para tres días sin corriente ni cocina, busca alimento que se coma tal cual o con muy poca preparación:

Como referencia de cantidad, la ingesta de referencia que figura en el etiquetado europeo es de 2.000 kcal diarias para un adulto medio, y en una situación de estrés y frío el gasto no baja. No hace falta que hagas cuentas finas: si al mirar la caja ves comida suficiente para tres desayunos, tres comidas y tres cenas de cada miembro de la casa, vas bien.

Cocinar sin corriente, con cabeza

Un hornillo de gas de cartucho resuelve el café caliente y la sopa, que en términos de moral valen su peso en oro. La condición no es negociable: solo con ventilación real y nunca para calentar una habitación. Cualquier combustión en espacio cerrado genera monóxido de carbono, un gas que no huele, no irrita y provoca intoxicaciones graves antes de que la persona se dé cuenta. Lo mismo vale para braseros, barbacoas y generadores: fuera de la vivienda, siempre. Un detector de monóxido de carbono a pilas es de las compras más sensatas que puedes hacer si en tu casa hay caldera, estufa o cualquier aparato de combustión.

Si un consejo de supervivencia que lees por ahí implica encender fuego dentro de casa «para pasar la noche», deja de leer esa fuente. No es una discrepancia de opinión: es un riesgo de intoxicación real y evitable.

Energía, luz y comunicaciones: el escenario más probable

El apagón peninsular del 28 de abril de 2025 fue una lección colectiva sobre dependencias que casi nadie tenía presentes. Sin corriente no hay datáfono, los cajeros dejan de dispensar, muchos portales automáticos no abren, los ascensores se paran, la vitrocerámica no calienta y las antenas de telefonía funcionan mientras les dura la batería de respaldo. No hizo falta ninguna catástrofe para que millones de personas descubrieran a la vez que su plan era «usar el móvil».

Luz

Prioriza linternas y frontales con pilas estándar AA o AAA, y guarda un juego de repuesto en su blíster dentro de la misma caja. Un frontal te deja las manos libres, que es la diferencia entre poder hacer algo y sujetar una luz. Las velas son el último recurso: cada temporada dejan incendios domésticos que se podrían haber evitado con una linterna de diez euros. Si guardas linternas recargables, ten al menos una de pilas: una batería de litio que lleva año y medio sin cargar puede no responder justo el día que la necesitas.

Comunicación

La radio a pilas o de manivela sintonizada en FM es el elemento que más gente subestima y el que mejor funciona cuando todo lo demás falla. Consume poquísimo, no depende de la red móvil y te permite seguir los avisos oficiales sin gastar el móvil, que conviene reservar para llamadas y mensajes breves. Apunta en un papel las frecuencias de la emisora pública y de la autonómica de tu zona; a oscuras, buscar por el dial es más lento de lo que crees.

Sobre el móvil, tres hábitos que cuestan poco:

Estaciones de energía portátiles

Son el escalón caro del kit y el que más publicidad recibe. Tienen sentido si en casa hay un aparato médico que depende de la corriente, si trabajas desde casa y necesitas continuidad, o si vives en una zona con cortes recurrentes. Para el resto, la pregunta honesta es qué quieres alimentar y durante cuánto tiempo: iluminar y cargar teléfonos consume muy poco y se resuelve con linternas y baterías externas; calentar o enfriar consume muchísimo y se come cualquier batería doméstica en poco rato. Decide por consumo real, no por la cifra grande de la caja.

Botiquín y salud: prudencia por delante

Este es el apartado donde más material peligroso circula por internet, así que aquí vamos con el freno puesto. Un botiquín de emergencia doméstico sirve para curas menores y para darte margen hasta llegar a asistencia sanitaria. No convierte tu salón en un quirófano ni te habilita para tratar nada serio.

Contenido razonable:

Y ahora lo que no debe estar ahí. Los antibióticos no se guardan «por si acaso»: en España necesitan receta, no sirven para infecciones víricas y el uso por cuenta propia contribuye al problema de resistencias que tanto preocupa a las autoridades sanitarias. Tampoco improvises con material de sutura, torniquetes o hemostáticos sin formación: mal usados hacen daño. Si te interesa este terreno, la vía útil es un curso presencial de primeros auxilios, no una compra.

El asunto del yodo

Aparece en todas las listas alarmistas y casi siempre mal explicado. La profilaxis con yoduro potásico está prevista dentro de los planes oficiales de emergencia nuclear españoles, con distribución y pauta indicadas por la autoridad sanitaria, dosis distintas según la edad y contraindicaciones reales. No es un suplemento que uno se tome preventivamente porque hay tensión en las noticias: tomarlo sin indicación no protege más y puede provocar problemas tiroideos, sobre todo en personas con patología previa. Y una confusión que puede ser grave: la povidona yodada del botiquín es un antiséptico para la piel, no protege el tiroides y no se ingiere nunca.

Aviso sanitario: nada de esta guía sustituye el criterio de un profesional. Si tienes una enfermedad crónica, estás embarazada, cuidas de menores o de personas mayores, habla con tu médico o tu farmacéutico sobre cómo mantener una reserva razonable de tu medicación y qué hacer si se interrumpe el suministro. Es una conversación de cinco minutos que resuelve el punto más delicado del kit.

Documentos, dinero y plan familiar: lo que no pesa y más falta hace

Cuando alguien tiene que salir de casa deprisa, lo que se olvida no es la linterna: son los papeles. Prepara una carpeta o funda impermeable con copias del DNI o pasaporte de cada miembro, la tarjeta sanitaria, la póliza del seguro del hogar, el contrato de alquiler o la escritura, la cartilla de vacunación de los niños y los datos de tu cuenta bancaria. Añade una copia digital cifrada en la nube y en una memoria USB. Es el bloque más barato del kit y el que más disgustos evita después.

El efectivo entra en la misma categoría. Con los datáfonos caídos, unos billetes pequeños y algo de suelto compran pan, pilas o un taxi. No hace falta una cantidad llamativa: lo justo para dos o tres días de gastos básicos de la familia, guardado aparte del kit visible.

El plan escrito, en un folio

Un plan familiar no necesita ser un documento técnico. En una hoja pegada dentro de un armario deben caber:

  1. Dos puntos de encuentro: uno cerca de casa y otro fuera del barrio, por si la zona está cortada.
  2. Un contacto de referencia fuera de la ciudad al que todos llamen o escriban para decir que están bien. En saturación de red suele ser más fácil comunicar hacia fuera que dentro de la zona afectada.
  3. Quién recoge a quién: colegio, residencia, persona dependiente. Escrito, no supuesto.
  4. Dónde están las llaves de corte de agua, gas y el cuadro eléctrico, y quién sabe usarlas.
  5. Teléfonos en papel: si el móvil muere, tu agenda muere con él. El 112 lo recuerdas; el móvil de tu hermana, no.

Repásalo en voz alta con toda la familia una vez al año, incluidos los niños, y comprueba que los adolescentes saben dónde está el kit. Un plan que solo conoce el adulto que lo montó es medio plan.

Dos kits distintos: quedarse en casa o salir

La confusión entre estas dos configuraciones explica la mitad de las compras mal hechas. Son lógicas opuestas: en casa el límite es el espacio, y puedes permitirte peso y volumen; fuera el límite es lo que puedes cargar caminando durante un rato largo, quizá con un niño de la mano.

Comparativa de las dos configuraciones del mismo material. Los tiempos son horizontes de planificación, no garantías.
CriterioRefugio en casa (confinamiento o apagón)Mochila de evacuación
Escenario típicoCorte de luz o agua, temporal, aviso de permanecer en el interiorIncendio cercano, inundación, aviso de desalojo
Límite prácticoEspacio de almacenajePeso que cargas sin agotarte
AguaGarrafas para tres días por persona más bidón con grifo1,5-2 litros por persona y método de tratamiento ligero
ComidaDespensa rotada de una o dos semanasBarritas, frutos secos y conservas de anilla para 24-48 h
EnergíaLinternas, pilas, radio y opcionalmente estación portátilFrontal, batería externa cargada y cable
AbrigoMantas, ropa térmica, saco si la casa se enfríaChubasquero, capa térmica, gorro y calcetines de repuesto
DocumentosCarpeta impermeable localizadaLa misma carpeta, ya dentro de la mochila
Tiempo para salirNo aplicaDebes poder cogerla y salir en menos de dos minutos

Lo eficiente es montar la despensa en casa y tener además una mochila cerrada junto a la puerta, con lo mínimo duplicado. Duplicar linterna, batería y botiquín pequeño cuesta poco y evita que en el peor momento tengas que ir sacando cosas de la caja grande.

Cómo cambia el kit según tu situación

Piso urbano

Tu punto débil es la dependencia total de servicios: sin corriente no hay ascensor, la bomba del edificio puede dejar de subir agua a las plantas altas y el portal automático quizá no abra. Prioriza reserva de agua, luz, radio y una llave manual del portal si tu comunidad la tiene. El espacio es escaso, así que resuelve con una caja bajo la cama y las garrafas repartidas. Si vives en un piso alto y hay alguien con movilidad reducida, el plan de evacuación se decide con antelación y con la comunidad, no en el momento.

Casa aislada o zona rural

Tienes más espacio y más autonomía natural, pero también más tiempo de aislamiento si se corta un acceso, y probablemente dependes de un pozo o un depósito que necesita bomba eléctrica. Aquí sí compensa una reserva de agua mayor, atención al combustible de calefacción y una vía alternativa de comunicación si la cobertura es mala. En zonas con riesgo de incendio forestal, la franja perimetral despejada y un plan de salida temprano valen más que cualquier equipo.

Personas mayores, dependencia y bebés

Es el ajuste más importante y el que menos aparece en las listas genéricas. Medicación con margen amplio y lista escrita de nombre, dosis y pauta. Recambios de gafas, audífonos y pilas de audífono. Si hay un aparato médico eléctrico, habla con el servicio sanitario sobre qué hacer ante un corte prolongado, porque a veces existen registros de pacientes electrodependientes. Con bebés, leche de fórmula y agua adecuada, pañales, toallitas y algo de ropa; con menores, un juguete o un libro, que reduce la tensión de todos.

Mascotas

Cuentan como un miembro más de la casa: agua y pienso para los mismos días, transportín accesible, correa, cartilla o número de microchip en la carpeta y su medicación. Ten localizado dónde podrías alojarte con animales, porque no todos los centros de acogida los admiten y ese detalle sin resolver es lo que hace que haya gente que se niegue a evacuar.

Errores frecuentes que cuestan dinero o seguridad

Mantenimiento: el calendario que hace que el kit siga sirviendo

Un kit es un objeto vivo. Estas cuatro citas al año bastan y se hacen en un rato:

Calendario de revisión doméstica. Ajusta las fechas a lo que te resulte fácil de recordar; lo importante es que sean fijas.
CuándoQué revisasPor qué
Cada 3 mesesBatería externa y linternas recargablesLas baterías de litio se descargan solas y pierden capacidad si quedan a cero mucho tiempo
Cada 6 mesesFechas de agua, comida y medicamentosPermite rotar y consumir antes de caducar, en vez de tirar
Cada 6 mesesPilas fuera de los aparatos y detector de monóxidoLas pilas dentro de una linterna guardada pueden sulfatarse y estropearla
Una vez al añoPlan familiar en voz alta y prueba de la mochilaComprueba que todos saben dónde está el kit y que la mochila se carga sin agobio
Al cambiar algoMudanza, nuevo miembro, nueva medicación, mascotaEs cuando el plan queda desactualizado sin que nadie se dé cuenta
El mejor kit no es el más completo, sino el que está localizado, actualizado y conocido por todas las personas que viven en la casa.

Cómo decidir tus compras sin gastar de más

Un orden de prioridad que aguanta bien en la práctica: primero agua y comida, porque son lo más barato y lo que antes se echa en falta; después luz y radio, que son un gasto pequeño y puntual; después botiquín y documentos, que casi no cuestan; y solo entonces el material que sube el ticket, como una estación de energía o un sistema de filtrado avanzado. Si al llegar al cuarto escalón sigues teniendo agujeros en el primero, vuelve atrás.

Al comparar productos, mira tres cosas antes que el precio: si funciona con pilas estándar o depende de un cargador propietario, si puedes repararlo o reponer consumibles, y si lo entiende alguien que no seas tú. Un aparato que solo tú sabes encender no protege a tu familia cuando no estás en casa.

Y desconfía de dos mensajes comerciales concretos: los que ponen fecha a una catástrofe y los que presentan un producto como la solución completa. Ninguna de las dos cosas resiste el contacto con la realidad de una emergencia, donde lo que decide es la preparación previa y la calma, no un artículo del carrito.

Tus derechos si compras el kit por internet

Como conviene saberlo antes de comprar, y en este sector circula mucha información errónea, aquí van los datos correctos en España:

Guarda la factura con el resto de documentos del kit. Si algo falla dentro de garantía, la tendrás localizada sin depender del correo electrónico.

Resumen operativo para empezar esta semana

Si tuvieras que hacer solo cinco cosas, estas cinco:

  1. Compra agua embotellada para tres días por persona y guárdala en un sitio fresco y accesible.
  2. Consigue una linterna o frontal de pilas por adulto, con un juego de pilas de repuesto sin abrir.
  3. Compra una radio a pilas o de manivela y anota en papel las frecuencias de tu zona.
  4. Prepara la carpeta con copias de documentos, algo de efectivo y la lista de medicación de cada persona.
  5. Escribe el plan familiar en un folio, pégalo dentro de un armario y léelo en voz alta con quien vive contigo.

Con eso hecho, el resto es mejora progresiva y puede esperar al mes siguiente. La diferencia real entre un hogar preparado y uno que no lo está no está en el catálogo: está en si alguien dedicó una tarde a resolver estas cinco cosas antes de necesitarlas.

Transparencia editorial. Esta guía está escrita por la redacción de SuperVivencia. No firmamos con expertos ni con credenciales que no podamos acreditar, no hemos realizado ensayos ni pruebas de laboratorio propias sobre el material descrito, y no publicamos reseñas, notas medias ni testimonios de clientes porque no disponemos de un sistema verificado que los sostenga. Las referencias normativas y de protección civil citadas son públicas y conviene consultarlas en su fuente oficial vigente, ya que las recomendaciones se actualizan. No damos consejo médico: para cualquier decisión de salud, incluida la medicación de reserva, consulta con tu médico o tu farmacéutico. En una emergencia, sigue siempre las indicaciones de las autoridades y llama al 112.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe llevar un kit de supervivencia de 72 horas?

Agua potable para tres días, alimento que no necesite frío ni cocción, luz autónoma con pilas de repuesto, una radio a pilas o de manivela, un botiquín con tu medicación habitual, copias de la documentación, algo de efectivo en billetes pequeños, ropa de abrigo y un plan familiar escrito con puntos de encuentro. Todo lo demás es accesorio hasta que esos siete bloques estén cubiertos.

¿Cuánta agua hay que guardar por persona?

El criterio de planificación habitual en emergencias es del orden de dos a tres litros por persona y día solo para beber, y bastante más si cuentas cocina e higiene mínima. Para tres días eso significa entre seis y nueve litros de bebida por persona. Guárdala en envases cerrados de fábrica, protegidos de la luz, y renuévala según la fecha del envase.

¿Sirve el mismo kit para un apagón que para una evacuación?

No del todo. Son dos configuraciones distintas del mismo material. Para quedarte en casa importa el volumen: garrafas de agua, despensa, mantas, hornillo con ventilación. Para salir importa el peso: una mochila que puedas cargar tú durante un rato largo, con documentos, agua, comida ligera, luz y medicación. Lo práctico es montar la despensa en casa y tener además una mochila lista junto a la puerta.

¿Debo comprar pastillas de yodo por mi cuenta?

No. La profilaxis con yoduro potásico está prevista dentro de los planes oficiales de emergencia nuclear y la indica y distribuye la autoridad sanitaria cuando procede, con dosis distintas por edad y contraindicaciones reales. Automedicarse no aporta protección adicional y puede causar daño. Además, la povidona yodada de tu botiquín es un antiséptico para la piel y no protege el tiroides: no la ingieras nunca.

¿Cuánto cuesta montar un kit básico?

Depende mucho de lo que ya tengas en casa, y no publicamos una cifra cerrada porque los precios de mercado cambian y no hemos comprobado todos los productos que circulan. Lo que sí puedes dar por hecho es el orden de prioridad: agua y comida son lo más barato del kit, la luz y la radio son un gasto pequeño y puntual, y el salto de precio grande llega solo si añades una estación de energía portátil o un sistema de filtrado avanzado.

¿Es mejor un kit ya montado o comprarlo por piezas?

Un kit cerrado te ahorra decisiones y sirve de punto de partida, sobre todo si tiendes a postergar. Comprarlo por piezas sale mejor si ya tienes linterna, botiquín o mochila y solo te faltan huecos concretos. El riesgo del kit cerrado es pagar por relleno que nunca usarás y quedarte corto justo en lo tuyo: tu medicación, tus tallas, la comida que de verdad comes.

¿Qué comida se guarda y cada cuánto hay que rotarla?

Conservas, legumbre cocida en tarro, atún, patés, frutos secos, galletas, pan tostado, leche UHT, cacao soluble y algún alimento reconfortante. La regla es guardar lo que ya comes, colocar lo nuevo detrás de lo viejo y consumirlo en la rotación normal de la despensa. Revisa fechas dos veces al año y no acumules nada que no vayas a comer si no pasa nada.

¿Necesito una radio si tengo móvil?

Sí. El móvil depende de que las antenas tengan corriente y de que la red no esté saturada, y ambas cosas fallan pronto en un apagón general. Una radio de pilas o de manivela sintonizada en FM sigue funcionando con la batería que lleva encima y te deja escuchar los avisos oficiales sin gastar el móvil, que conviene reservar para llamadas y mensajes.

¿Qué es ES-Alert y tengo que instalar algo?

Es el sistema público de aviso a la población que envía mensajes a los móviles de una zona concreta mediante difusión celular. No hace falta instalar ninguna aplicación ni dar de alta tu número: el mensaje llega al terminal por estar en la zona afectada. Sí conviene tener el móvil encendido y con algo de batería, y no desactivar las alertas de emergencia en los ajustes del teléfono.

¿Qué hago con las mascotas en el plan de emergencia?

Cuentan como un miembro más: agua y pienso para los mismos tres días, transportín accesible, correa y bozal si le corresponde, cartilla o número de microchip en la carpeta de documentos y su medicación si toma alguna. Ten localizado por adelantado dónde podrías alojarte con animales, porque no todos los centros de acogida los admiten y resolverlo sobre la marcha es lo que hace que la gente se quede en casa cuando no debería.

¿Puedo guardar bombonas de butano o gasolina en casa?

Almacenar combustible líquido dentro de una vivienda es mala idea por riesgo de incendio y suele chocar con las normas de la comunidad y del seguro. Las bombonas tienen sus propias reglas de número, ubicación y ventilación. Si vas a usar un hornillo de gas, hazlo solo con ventilación real y nunca para calentar una habitación cerrada: el monóxido de carbono no huele y mata en silencio.

¿Dónde guardo el kit y cómo lo encuentro a oscuras?

En un punto único, cerca de la salida, que todos los adultos de la casa conozcan y al que se llegue sin escalera ni llaves. Una linterna con la lámpara hacia fuera al lado de la caja, o una luz de emergencia enchufada en el pasillo, te resuelve el primer minuto. Si el kit está en el trastero del sótano y el ascensor no funciona, no es tu kit.