El avanzado preparacionismo, bien entendido, es preparación doméstica ordenada: saber qué riesgos tiene de verdad tu municipio y tu vivienda, tener un plan familiar que todos conozcan y guardar en casa lo necesario para pasar las primeras horas o los primeros días sin suministros y sin ayuda inmediata. En España eso significa prepararte para lo que ocurre de verdad —DANA e inundaciones, incendios forestales, olas de calor y de frío, apagones y caídas de suministro, temporales y nevadas, cortes de agua—, con el 112 y el sistema ES-Alert como canales oficiales y con Protección Civil y AEMET como fuentes. No va de escenarios de película: va de que un martes por la tarde te quedes sin luz, sin agua o con la carretera cortada y la casa siga funcionando.
Esa es la diferencia entre preparación y fantasía. La preparación se nota en cosas aburridas: una garrafa de agua rotada, una radio con pilas que funciona, la lista de medicación escrita en papel, el móvil de la vecina de arriba apuntado y el punto de encuentro decidido antes de necesitarlo. Lo que sigue es una guía de trabajo, ordenada por pasos, para montar todo eso en unas cuantas tardes y mantenerlo vivo sin obsesionarte.
Qué no vas a encontrar aquí. Esta guía no trata armas, ni acopio de carburante en la vivienda, ni construcción de refugios subterráneos, ni maneras de eludir a las autoridades. Nada de eso es preparación: es riesgo añadido para ti y para tus vecinos, y en varios casos son infracciones. La preparación doméstica seria empuja en la dirección contraria, la de colaborar con los servicios de emergencia y no estorbarles.
Qué es el avanzado preparacionismo (y qué no es)
El término «preparacionismo» arrastra mala fama por asociación con el imaginario del búnker y la despensa militar. En su versión útil describe algo mucho más doméstico y mucho más antiguo: la autoprotección. Es la misma idea que hay detrás de tener un extintor en la cocina, de saber dónde está la llave general del agua o de conocer la salida de emergencia del trabajo. Lo «avanzado» no añade épica, añade método: pasar de tener cosas sueltas por casa a tener un sistema revisado, con responsables, fechas y un plan que se ha ensayado al menos una vez.
La autoprotección es el marco oficial, no una moda
El Sistema Nacional de Protección Civil (Ley 17/2015) reparte el trabajo entre administraciones, servicios de emergencia y ciudadanía, y la parte que te toca a ti tiene nombre: autoprotección. Se traduce en tres deberes razonables. Primero, informarte de los riesgos de tu zona a través de los planes de tu comunidad autónoma y de tu ayuntamiento. Segundo, mantener en casa una autonomía mínima para no depender de que alguien llegue en la primera hora. Tercero, seguir las instrucciones oficiales cuando llegan, aunque contradigan lo que tú habías previsto.
Ese tercer punto es el que más cuesta y el que más vidas ahorra. Un plan personal no compite con la instrucción de Protección Civil: se subordina a ella. Si te dicen que te confines, te confinas aunque tuvieras la mochila lista; si te dicen que evacúes, evacúas aunque creas que la casa aguanta. Los episodios graves de los últimos años en España, de la DANA que arrasó buena parte de la comarca valenciana a los grandes incendios forestales de verano, dejaron la misma lección repetida: quien salió cuando se lo dijeron tuvo una tarde mala, y quien esperó a verlo con sus propios ojos se jugó mucho más.
Tres niveles, y casi todo el mundo se queda en el primero
Ordena tu preparación en niveles y verás lo poco que hace falta para dar un salto grande. El nivel básico cubre 24 horas: linterna, radio, agua embotellada, algo de comida que no necesite cocinarse, botiquín y móviles cargados. El nivel intermedio lleva la autonomía a tres días completos e incorpora el plan familiar escrito, las copias de documentos y una mochila por persona. El nivel avanzado añade mantenimiento sistemático, redundancia en lo que falla —dos fuentes de luz, dos formas de recibir información— y coordinación con vecinos y con las personas mayores o dependientes de tu entorno.
La mayoría de hogares está en el nivel cero o en un básico incompleto, y el salto del cero al intermedio cuesta poco dinero y unas cuantas horas. El salto al avanzado ya no se compra: se organiza. Por eso esta guía dedica más espacio al método que al material.
La preparación que sirve es la que sobrevive a la rutina. Un armario impecable que nadie revisa en tres años acaba siendo un armario con pilas sulfatadas y comida caducada; una caja modesta que se repasa cada seis meses funciona el día que hace falta.
Paso 1: el riesgo real de tu zona y de tu vivienda
Antes de comprar nada, dedica una tarde a averiguar a qué te expones de verdad. Preparar una casa de Ourense para una ola de calor extremo o una de Sevilla para una nevada histórica es tirar tiempo y dinero. La pregunta correcta no es «qué compro», es «qué es lo más probable que me pase aquí, en esta casa, en los próximos diez años».
Empieza por las fuentes que ya existen
Tu ayuntamiento y tu comunidad autónoma publican los planes de protección civil que te afectan: el plan territorial general y los planes especiales frente a inundaciones, incendios forestales, riesgo sísmico o transporte de mercancías peligrosas, según el territorio. Muchos municipios tienen además mapas de zonas inundables y planes de actuación municipal, y basta buscarlos por el nombre del pueblo para dar con ellos. Las confederaciones hidrográficas publican en tiempo real los niveles de los ríos y embalses de su cuenca, algo muy útil si vives cerca de un cauce o de un barranco. AEMET publica los avisos por fenómenos adversos con el código de colores amarillo, naranja y rojo, y su aplicación permite filtrar por provincia. En comunidades con campaña de incendios hay dispositivos específicos, como el INFOCA andaluz, con información pública del nivel de riesgo diario.
Dedica también quince minutos a leer el histórico de tu municipio. Los sucesos se repiten en los mismos sitios: el barranco que se desborda, la carretera que se corta, el barrio que se queda sin luz cuando cae un temporal. Los vecinos con más años en la zona suelen ser una fuente mejor que cualquier informe.
Y sigue por tu vivienda, que es donde se decide casi todo
Dos casas del mismo barrio tienen riesgos distintos. Repasa esta lista con papel y bolígrafo, planta por planta:
- Altura. Una planta baja, un semisótano o un garaje son el punto crítico frente a inundación; un ático lo es frente a ola de calor y frente a temporal de viento.
- Interfaz urbano-forestal. Si la vivienda linda con monte, matorral o pinada, tu escenario principal es el incendio forestal, y la franja perimetral limpia, los aleros sin material combustible y la leña alejada de la fachada pesan más que cualquier kit que compres.
- Ascensor y accesos. Si dependes del ascensor para salir o para subir la compra, un apagón te cambia la vida durante horas. Si el acceso a tu pueblo es una única carretera, tu autonomía debería ser mayor que la de quien vive en el centro de una capital.
- Suministros. ¿La cocina y el agua caliente son eléctricas o de gas? Una casa cien por cien eléctrica pierde cocina, calefacción y agua caliente en el mismo instante.
- Almacenamiento. ¿Tienes un metro cúbico libre en un sitio fresco, seco y accesible sin escalera? De eso depende cuánta reserva es realista, y más vale una reserva pequeña bien colocada que una grande imposible de rotar.
- Personas. Bebés, personas mayores, movilidad reducida, tratamientos que dependen de la corriente eléctrica, mascotas. Cada una cambia el plan y ninguna se improvisa.
| Riesgo | Señal de aviso típica | Medida doméstica de mayor efecto | Error frecuente |
|---|---|---|---|
| DANA e inundación | Aviso AEMET naranja o rojo por lluvia, ES-Alert, bando municipal | No bajar al garaje ni al bajo, subir a planta alta, sacar el coche de la zona inundable el día antes | Ir a mover el coche cuando ya está lloviendo con fuerza |
| Incendio forestal | Columna de humo, nivel de riesgo alto, aviso de evacuación | Perímetro limpio, ventanas y toldos cerrados, evacuar en cuanto lo indiquen | Quedarse a defender la casa con una manguera |
| Ola de calor | Aviso por temperaturas máximas, plan de calor de tu comunidad | Habitación fresca identificada, persianas bajadas de día, agua a mano, vigilar a mayores | Dejar sola sin ventilación a una persona mayor |
| Ola de frío | Aviso por temperaturas mínimas y por nieve o hielo | Una sola habitación caliente, capas de ropa y aislamiento del suelo, calor sin combustión | Encender un brasero de carbón en un cuarto cerrado |
| Apagón prolongado | Sin aviso previo; se detecta al perder luz, datos y datáfonos | Linterna accesible a oscuras, radio de pilas, efectivo, móviles cargados | Arrancar un generador dentro de casa o del garaje |
| Corte de agua | Aviso de la empresa suministradora o bando del ayuntamiento | Reserva embotellada rotada y garrafas para higiene y cisterna | Confiar solo en un filtro sin reserva de agua envasada |
| Temporal y nevada | Aviso AEMET, avisos de tráfico, cierre de puertos de montaña | Autonomía de tres días, no viajar, kit específico en el coche | Salir con el coche para «adelantarse» al temporal |
Con esa tabla delante ya sabes cuál es tu escenario número uno. Todo lo que compres o prepares después debe justificarse contra ese escenario, no contra el que sale en los vídeos. Si quieres bajar al detalle por tipo de suceso, tenemos guías específicas para el kit de emergencia del hogar frente a inundaciones y terremotos y para el protocolo de actuación ante un incendio forestal.
Paso 2: el plan familiar cabe en una hoja
Un plan que no está escrito no existe. El objetivo es una sola hoja, impresa, pegada dentro de la puerta de un armario y fotografiada en el móvil de cada adulto. Si ocupa más de una cara, nadie la va a leer el día que suene la alerta.
Qué va en esa hoja
- Teléfonos. El 112 el primero. Después, los móviles de todos los convivientes, el del colegio, el del centro de salud, el de la empresa suministradora de agua y de luz, el de la comunidad de propietarios y el del seguro del hogar con su número de póliza.
- Contacto puente fuera de la zona. Un familiar o un amigo que viva lejos y al que todos llaméis o escribáis para decir «estoy bien y estoy aquí». Cuando la red local se satura, funciona mejor un mensaje a quinientos kilómetros que veinte llamadas cruzadas dentro del mismo barrio.
- Dos puntos de encuentro. Uno cercano, a pie de portal o en la esquina, para una evacuación rápida del edificio. Otro fuera del barrio, con dirección exacta y forma de llegar andando, para cuando la zona esté cortada.
- Quién hace qué. Nombre propio al lado de cada tarea: quién corta luz, gas y agua; quién coge la mochila; quién se ocupa de los niños; quién de la persona mayor; quién del perro. Sin nombres, todos asumen que lo hace otro.
- Cortes de suministro. Dónde están el cuadro eléctrico, la llave de paso general del agua y la llave del gas, con una foto de cada uno. Un plano a mano alzada vale perfectamente.
- Rutas. Dos salidas del barrio, a poder ser en direcciones distintas y sin depender del mismo puente o del mismo túnel.
El ensayo de veinte minutos
Una vez al año, un sábado por la mañana, haz una prueba en serio. Corta el interruptor general y comprueba cuánto tardas en encontrar la linterna a oscuras. Pide a cada uno que diga en voz alta cuál es el punto de encuentro. Llama al contacto puente para verificar que el número sigue activo. Saca la mochila y ponte encima lo que llevarías puesto. Vas a descubrir tres o cuatro fallos tontos —la linterna sin pilas, la mochila enterrada tras el equipaje de las vacaciones, la niña que no se sabe el teléfono de nadie— y esos fallos son exactamente los que te habrían pasado factura.
Con menores, el ensayo funciona mejor si se plantea sin dramatismo, como un simulacro de colegio y no como una amenaza. Un niño que sabe qué pasa y qué tiene que hacer se asusta menos, no más. Y con adolescentes conviene darles un papel concreto: encargarse de la mochila del perro o de las copias digitales les implica de verdad.
Confinarse o evacuar
Son las dos únicas decisiones grandes y las dos las marca la autoridad. Confinarse significa quedarse dentro, cerrar puertas, ventanas y rejillas, apagar la climatización que toma aire del exterior y esperar información. Evacuar significa salir con lo puesto y la mochila, cortar suministros si da tiempo, cerrar y marcharse por la ruta indicada. Ten decidido de antemano qué te llevas en cada caso, porque en caliente nadie decide bien. Y un detalle que se olvida siempre: deja aviso de que te has ido, en el grupo del portal o con un vecino, para que nadie te busque dentro.
Cuando la alerta llega, nadie improvisa bien. Lo único que sale es lo que ya estaba decidido antes. Por eso el plan escrito vale más que cualquier equipo caro que compres.
Paso 3: kit de refugio en casa y mochila de evacuación
Son dos cosas distintas y confundirlas es el error más común. El kit de refugio se queda en casa y sirve para el escenario más frecuente con diferencia: quedarte donde estás, sin luz o sin agua, durante horas o días. La mochila de evacuación se la lleva cada persona cuando hay que salir en minutos, y su límite lo marca lo que puedes cargar andando y subiendo escaleras.
| Criterio | Kit de refugio en casa | Mochila de evacuación |
|---|---|---|
| Escenario | Apagón, corte de agua, temporal, confinamiento | Incendio forestal, inundación, orden de evacuación |
| Autonomía objetivo | Tres días como suelo, más si vives aislado | Entre 24 y 72 horas |
| Límite práctico | El espacio de almacenaje que tengas | El peso que puedes cargar andando sin agotarte |
| Agua | Reserva embotellada y garrafas para higiene | Botella por persona y sistema de filtrado ligero |
| Comida | Despensa rotativa de lo que ya comes | Raciones listas para comer, sin cocinar |
| Documentación | Originales en una carpeta accesible | Copias en funda estanca y copia digital cifrada |
| Dónde vive | Sitio fresco, seco y accesible sin escalera | Junto a la puerta o en el armario de la entrada |
| Revisión | Cada seis meses, junto con la despensa | Dos veces al año y al cambiar de talla o de tratamiento |
El contenido de la mochila, por bloques
Piensa por funciones, no por objetos: agua, comida, abrigo, luz, información, salud, documentación y dinero. Con ese esquema no se te olvida nada y no compras duplicados. Una mochila razonable para una persona lleva una botella de agua y un sistema de filtrado o pastillas potabilizadoras; comida lista para comer para los días que hayas fijado; una capa de abrigo, un chubasquero y un cambio de ropa interior y calcetines; una manta térmica; un frontal o una linterna con pilas de repuesto; una radio pequeña si no la lleva otro miembro de la familia; botiquín personal con tu medicación y la lista escrita; copias de documentos en funda estanca; algo de efectivo en billetes pequeños; una batería externa cargada con el cable correcto; un silbato; y guantes de trabajo, que sirven para mucho más de lo que parece.
El peso manda. Una mochila que no puedes llevar durante media hora escaleras arriba con un niño de la mano no es una mochila de evacuación, es un mueble. Cárgala tal como esté, sal a andar veinte minutos y quita lo que sobre. Repite la prueba con la ropa y el calzado que llevarías, no con zapatillas de estar por casa. Si quieres una lista larga y contrastada, la tenemos desarrollada en la guía de mochila de evacuación y en la de contenido de una mochila de 72 horas.
Dónde guardar cada cosa
El mejor kit del mundo colocado en el altillo del trastero, detrás de las maletas, no sirve. Regla simple: lo que necesitas en el primer minuto —linterna, llaves, teléfono— va donde llegues a oscuras y de pie; lo que necesitas en la primera hora —mochila, documentación— va junto a la puerta; lo que necesitas en el primer día —agua, comida, higiene— va en el sitio de almacenaje. En una vivienda con planta baja o garaje inundable, ni el kit ni la mochila se guardan ahí abajo, por muy cómodo que resulte.
El coche también cuenta
Buena parte de las emergencias te pillan fuera de casa. Un kit mínimo en el maletero —agua, manta térmica, linterna, botiquín, cargador de móvil, un chaleco reflectante y calzado cerrado— resuelve casi todo lo que puede pasarte en una carretera cortada por nieve o por una riada. Lo desarrollamos en el kit de emergencia para el coche.
Agua: reserva, corte de suministro y potabilización
Es el punto donde se juega casi todo, porque el agua es lo que menos tiempo puedes sustituir y lo primero que falla en una inundación, en una rotura de red o en una avería de bombeo. La referencia que se repite en las guías de autoprotección es de unos dos litros por persona y día solo para beber, y de tres a cuatro litros si cuentas cocinar y una higiene mínima. Multiplica por los convivientes, por los días que hayas decidido cubrir y suma las mascotas.
La reserva
Lo más práctico es agua envasada comercial, comprada donde compras siempre, almacenada en un sitio fresco, sin sol directo y lejos de productos de limpieza, disolventes o gasolina de jardinería, porque el plástico deja pasar olores. Respeta la fecha de consumo preferente del envase y rota las botellas igual que rotas la leche: las que entran, al fondo. Aparte de la reserva de beber, ten garrafas de mayor volumen para higiene y para llenar la cisterna del baño; no necesitan la misma calidad, ocupan menos por litro y son las que de verdad echas de menos en un corte largo.
Si tienes espacio, un bidón alimentario de mayor capacidad con grifo es una buena inversión para casas unifamiliares o para pueblos con cortes frecuentes. Etiquétalo con la fecha de llenado y vacíalo y rellénalo con la periodicidad que indique el fabricante.
Si el agua del grifo deja de ser apta
Aquí manda la autoridad sanitaria, siempre. Cuando el ayuntamiento o la empresa suministradora publican un bando de agua no apta para consumo, esa nota indica el motivo y el tratamiento válido: en unos casos basta hervir, en otros hay que usar exclusivamente agua envasada porque frente a una contaminación química hervir no ayuda y hasta puede concentrar el contaminante. Sigue la instrucción literal y no la sustituyas por lo que hayas leído en un foro.
Como herramientas domésticas hay tres vías que conviene conocer. El hervido es el método casero más aceptado frente a microorganismos. La desinfección química se hace con productos etiquetados expresamente como aptos para la desinfección de agua de bebida, o con pastillas potabilizadoras comerciales, siguiendo al pie de la letra la dosificación y el tiempo de contacto de su etiqueta: nunca con lejía de limpieza doméstica genérica ni «a ojo». Y los filtros portátiles resuelven la turbidez y buena parte de la carga microbiológica según su especificación, pero cada filtro tiene un alcance distinto y una vida útil medida en litros; lee su ficha técnica y no le atribuyas capacidades que no declara. Ninguna de las tres sustituye a tener reserva envasada, porque en una emergencia real querrás agua ya lista, no un proceso que exige tiempo, fuego o atención.
Tienes el detalle ampliado en agua potable en emergencias, en la comparativa de filtros de agua y, para viviendas con espacio exterior, en cómo recoger agua de lluvia, siempre para usos distintos de beber salvo tratamiento adecuado.
Despensa rotativa: guarda lo que ya comes
La despensa de emergencia que funciona no es la de raciones militares que caducan sin abrirse: es una ampliación de tu compra normal. El sistema se llama rotación y consiste en tener de tres a cinco unidades extra de los productos no perecederos que ya consumes, colocarlos por fecha y gastar siempre el más antiguo, reponiendo al fondo. Así nada caduca, no cambias tus hábitos y el gasto se reparte a lo largo del año en lugar de concentrarse en una compra grande que además te obliga a encontrar sitio de golpe.
Qué entra en esa reserva
- Que no necesite frío. Conservas de legumbre cocida, pescado y verdura; tomate; leche UHT o bebidas vegetales; caldos preparados.
- Que no necesite cocinarse. Al menos un día entero de comida que se coma tal cual: fruta en conserva, frutos secos, pan de larga duración, barritas. En un apagón con cocina eléctrica, esto es lo único que vas a comer.
- Que aporte energía y saciedad. Arroz, pasta, legumbre seca y aceite, si tienes forma segura de cocinar; si no la tienes, resérvalos como base para después.
- Que la familia acepte. Incluye lo de siempre, con las dietas especiales, las alergias, la comida infantil y la de las mascotas. Una emergencia no es el momento de estrenar sabores.
- Lo que se olvida. Abrelatas manual, sal, café o infusiones, y algo dulce. El ánimo también se sostiene, y en una casa con niños eso pesa.
Cómo guardarla y cómo no engañarse
Guarda la reserva en un sitio fresco, seco y oscuro, en cajas cerradas si hay riesgo de humedad o de roedores, y apunta en una lista pegada dentro de la puerta qué hay y con qué fecha. Una vez al semestre, saca lo que caduque en los seis meses siguientes y cocínalo esa semana. Si algo no te lo comerías un martes cualquiera, tampoco te lo vas a comer en una emergencia: fuera de la lista.
Sobre cocinar durante un apagón, la regla de oro está en el apartado de energía y es innegociable: nada de combustión dentro de casa. Un hornillo de gas se usa en el exterior, con el aparato estable y lejos de material inflamable, o directamente no se usa. Ampliamos el criterio de compra y conservación en alimentos de larga duración y en cocinar sin electricidad.
Botiquín y medicación crónica
Aviso previo y honesto: aquí no vamos a darte ninguna pauta de tratamiento, ninguna dosis ni ninguna recomendación de medicamento. Eso lo decide un profesional sanitario que conoce tu caso. Lo que sí podemos ordenar es la parte logística, que es donde falla casi todo el mundo.
La parte material
Un botiquín doméstico razonable cubre curas y protección: gasas estériles, apósitos de varios tamaños, esparadrapo, vendas, suero fisiológico monodosis, guantes desechables, tijeras de punta roma, pinzas, termómetro y un antiséptico de uso tópico. Añade una manta térmica y, si en casa hay alguien con un tratamiento que exige frío, una nevera pequeña con acumuladores. Revísalo por fechas cuando revises la despensa y repón lo gastado el mismo día, no «la semana que viene», porque es la forma más habitual de encontrarse el botiquín vacío justo cuando hace falta.
La parte que de verdad marca la diferencia
Es la información, y es gratis. Ten una hoja por persona con el principio activo y la dosis de cada medicación crónica, las alergias conocidas, el grupo sanguíneo si lo sabes, el número de tarjeta sanitaria y el teléfono del centro de salud. En papel, dentro de la funda estanca, y fotografiada en el móvil. Si tienes que evacuar o si te atiende alguien que no es tu médico, esa hoja vale más que una caja de medicamentos sin identificar.
Sobre acumular medicación, consúltalo con tu médico o tu farmacéutico. Ellos valorarán si en tu caso tiene sentido un margen de reserva, cómo conservarla y cómo mantenerla en fecha. No lo decidas por tu cuenta ni compres fuera del circuito farmacéutico. Si en casa hay personas con oxígeno domiciliario, diálisis, bombas de insulina o cualquier equipo que dependa de la red eléctrica, comunícalo al centro de salud y pregunta qué protocolo existe en tu zona para un corte prolongado: en muchos servicios de salud hay registros específicos para eso, y estar en la lista es más útil que cualquier compra.
Formación por delante del material
Un curso de primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar con una entidad reconocida de tu zona vale más que el botiquín más completo del catálogo. Es formación que vas a usar en tu vida por motivos que no tienen nada que ver con una catástrofe: un atragantamiento en una comida familiar, una caída en el parque, un mareo en la oficina. Complementa el material con el botiquín de emergencia completo y con nuestra selección de botiquines.
Energía y luz sin riesgos: monóxido de carbono y litio
Este apartado es el más importante de la guía en términos de vidas, porque los accidentes domésticos durante un apagón hacen más daño que el apagón. Léelo aunque te saltes el resto.
Nunca, bajo ninguna circunstancia, uses dentro de la vivienda, del garaje, del trastero o de una terraza cerrada un generador de combustión, una barbacoa, un brasero de carbón, un hornillo de gas o cualquier aparato que queme combustible. Producen monóxido de carbono, un gas incoloro, inodoro y sin sabor que no puedes detectar por ti mismo y que provoca intoxicaciones mortales en minutos. Los primeros síntomas —dolor de cabeza, náuseas, somnolencia— se confunden con cansancio y aparecen cuando ya estás intoxicado. Los generadores se usan solo al aire libre, lejos de ventanas, puertas y rejillas de ventilación. Si en casa hay cualquier aparato de combustión, un detector de monóxido de carbono homologado es la compra de seguridad con mejor relación coste-beneficio que existe. Ante sospecha de intoxicación: sal al aire libre y llama al 112.
Luz: dos fuentes, siempre
La regla es tener dos formas de iluminarte que no dependan de lo mismo. Un frontal de pilas te deja las manos libres y es lo que querrás si hay que bajar escaleras con un niño; una linterna de mano potente sirve para revisar el cuadro eléctrico o el patio; un farol de LED ilumina una habitación entera para que la familia esté junta, que en un apagón largo importa más de lo que parece. Las velas son la peor opción: en una casa a oscuras con gente moviéndose son un riesgo de incendio real y cada temporada lo confirma.
Guarda las pilas fuera del aparato y en su blíster para que no se descarguen ni sulfaten, y ten un juego de repuesto etiquetado con la fecha de compra. Estandariza el formato: si todo tu equipo usa el mismo tipo de pila, el repuesto sirve para todo. Puedes ver opciones en linternas recargables por USB y en la sección de energía y carga.
Baterías de litio: cómodas, pero con reglas
Las baterías externas y las estaciones de energía portátiles han cambiado el juego para los apagones cortos: cargan móviles, alimentan una radio y mantienen un router si tienes fibra con alimentación ininterrumpida. A cambio, exigen disciplina. Usa el cargador del fabricante o uno certificado; no cargues sobre la cama, el sofá ni superficies inflamables; evita dejarlas cargando toda la noche sin vigilancia; no las expongas al sol dentro del coche en verano; y retira de inmediato cualquier batería hinchada, deformada, que huela raro o que se caliente de forma anómala, sin pincharla ni tirarla a la basura común, porque va a un punto limpio. Mantenlas alrededor de media carga si van a estar guardadas mucho tiempo y recárgalas cuando revises el resto del kit.
Calor y frío sin combustión
Frente al frío, la respuesta doméstica correcta no es un brasero: son capas de ropa, mantas, sacos, aislarse del suelo, cerrar una sola habitación y calentarla con el calor corporal, y bebidas calientes si tienes forma segura de prepararlas. Frente al calor, es identificar la habitación más fresca de la casa, bajar persianas de día, ventilar de noche, hidratarse y vigilar a las personas mayores, a los bebés y a quien tenga patología previa. En ambos casos, si la situación se prolonga, el ayuntamiento suele habilitar espacios climatizados: usarlos no es rendirse, es lo sensato. Si quieres profundizar en el manejo del frío, tenemos una guía sobre cómo actuar ante una hipotermia.
Comunicación: ES-Alert, 112, radio y móvil
La información oficial llega hoy por varios canales a la vez y conviene saber cuál es cuál antes de necesitarlos.
ES-Alert
Es el sistema de alerta pública del Sistema Nacional de Protección Civil. Envía un mensaje con un sonido característico a todos los móviles que están físicamente en la zona afectada, mediante difusión celular. No hay que instalarlo, ni registrarse, ni dar el número a nadie: llega solo. Lo único que tienes que hacer es comprobar en los ajustes del teléfono que las alertas de emergencia están activadas y no silenciarlas por costumbre. Cuando recibas uno, léelo entero: contiene la instrucción concreta —confinarse, evacuar, no desplazarse— y esa instrucción va por delante de tu plan y de tu criterio.
El 112 y qué decir
El 112 es el número único europeo de emergencias, gratuito y disponible desde cualquier teléfono. Llámalo cuando haya riesgo para personas o bienes, y no para pedir información general durante un episodio: saturarlo quita línea a quien la necesita. Cuando llames, di primero dónde —dirección exacta o referencia clara—, después qué pasa, después cuántas personas hay implicadas, y no cuelgues hasta que te lo indiquen. Enseña a los niños a llamar y a decir su nombre, su dirección y qué ocurre; es de las cosas que más rápido aprenden.
La radio, el equipo más infravalorado
Una radio de pilas o de manivela es barata, no depende de la red eléctrica ni de la cobertura de datos y sigue funcionando cuando el móvil se ha quedado sin batería o la red móvil está saturada. En un apagón general es tu ventana al exterior. Ten una en el kit de casa con pilas de repuesto y comprueba una vez al año que sintoniza. Si además incorpora carga por manivela y salida USB, mejor, aunque conviene saber que la manivela da para una llamada corta, no para cargar un teléfono entero. Tienes el detalle en la guía de radio de emergencia y en la sección de comunicación y navegación.
Uso inteligente del móvil
Durante un episodio, la red se satura por volumen de llamadas. Un mensaje de texto o de mensajería ocupa una fracción de lo que ocupa una llamada y tiene mucha más probabilidad de salir. Baja el brillo, activa el ahorro de energía, desactiva lo que no uses y manda un único mensaje al contacto puente en vez de llamar a diez personas. Ten descargados sin conexión el mapa de tu zona y el plan familiar en PDF, y una batería externa cargada. Guarda el cargador del coche: un vehículo aparcado en zona segura es un cargador de reserva perfectamente válido. Y desconfía de lo que circule por grupos: durante una emergencia el bulo viaja más rápido que el dato, y solo cuenta lo que digan los canales oficiales.
En una emergencia, el objetivo de la comunicación no es enterarte de todo: es recibir la instrucción oficial y avisar de que estás bien. Todo lo demás puede esperar y consume batería y red que hacen falta en otro sitio.
Documentación, dinero, seguros y hogar
La parte administrativa parece menor hasta que te toca reconstruir una vivienda o justificar una pérdida. Es la que más disgustos ahorra a medio plazo y no cuesta dinero, solo una tarde.
Documentación
Prepara un juego de copias de DNI o NIE, tarjeta sanitaria, permiso de conducir, libro de familia, escritura o contrato de alquiler, ficha técnica y permiso de circulación del coche, póliza del seguro del hogar con el teléfono de siniestros y cartilla veterinaria con el número de microchip. Una copia en papel dentro de una funda estanca en la mochila; otra copia digital, cifrada y con contraseña, en un almacenamiento fuera de casa. Añade fotos o un vídeo corto de cada habitación con el mobiliario y los electrodomésticos: es la forma más rápida de acreditar contenido ante una aseguradora y se hace en diez minutos con el móvil.
Dinero en efectivo
Un apagón deja fuera de servicio datáfonos y cajeros. Ten en casa una cantidad modesta en billetes pequeños y monedas, la que consideres razonable para tres días de compras básicas y un transporte, guardada de forma discreta y separada de la mochila. No hablamos de acumular grandes sumas ni de desconfiar del sistema financiero: hablamos de poder comprar pan y pilas en un comercio que durante unas horas solo acepte efectivo.
Seguros y vivienda
Revisa tu póliza de hogar antes de necesitarla y comprueba tres cosas: qué coberturas tienes, qué capital hay declarado para continente y contenido, y en qué plazo hay que comunicar el siniestro. Conviene saber además que en España existe el Consorcio de Compensación de Seguros, que cubre determinados riesgos extraordinarios —como inundaciones extraordinarias o terremotos— cuando tienes una póliza en vigor con el recargo correspondiente. Consulta con tu aseguradora qué te aplica en tu caso concreto, porque ni todos los daños ni todas las pólizas entran igual, y guarda el teléfono de siniestros en el plan familiar.
Dedica también un rato a las medidas físicas que reducen el daño antes de que ocurra: mantener limpios sumideros, canalones y desagües; no almacenar nada de valor en el suelo de un sótano o de un garaje inundable; revisar la estanqueidad de ventanas y puertas antes de la temporada de temporales; sujetar toldos, macetas y cualquier objeto que el viento pueda convertir en proyectil; y tener la instalación eléctrica al día. Son medidas aburridas que evitan la mayor parte de las facturas.
Mascotas, vecinos y personas dependientes
La preparación individual tiene un techo bajo. La que funciona de verdad es la que incluye a quien está a tu alrededor, y además es la que convierte esta afición en algo cívico en lugar de un pasatiempo solitario.
Mascotas
Los animales van contigo, siempre. Ten transportín o correa accesibles y no enterrados en el trastero, agua y comida para los mismos días que el resto de la familia, la cartilla veterinaria con el microchip en la carpeta de documentación y una foto reciente tuya con el animal por si os separáis y hay que acreditar que es tuyo. Averigua de antemano qué alojamientos, albergues y centros de acogida de tu zona admiten animales, porque decidirlo con la maleta en la mano es tarde. Y si tu mascota necesita medicación o una dieta específica, entra en la lista escrita igual que la de las personas.
Vecinos
Habla con tu comunidad. Saber quién vive solo, quién tiene movilidad reducida, quién depende de un equipo eléctrico y quién tiene una escalera, una radio o un vehículo disponible cambia por completo la capacidad de respuesta de un edificio. Un grupo de mensajería del portal, con los teléfonos actualizados y un acuerdo mínimo de «yo aviso al tercero, tú al quinto», es más eficaz que cualquier equipo que compres. En muchos municipios existen además agrupaciones de voluntarios de protección civil: si el tema te interesa en serio, ahí es donde la afición se convierte en algo útil para todos y donde vas a aprender de gente que ha estado en emergencias reales.
Personas mayores y dependientes
Son quienes más sufren en olas de calor, olas de frío y apagones prolongados. Si tienes familiares mayores viviendo solos, acuerda con ellos una rutina de contacto durante los episodios de aviso, comprueba que tienen agua a mano y una habitación climatizable, revisa que su teléfono está cargado y que las alertas de emergencia están activas, y asegúrate de que un vecino de confianza tiene llave. Si están dados de alta en teleasistencia, verifica que el dispositivo funciona y que los datos de contacto están al día. Y ten previsto quién va a por ellos si hay que evacuar, con nombre y apellidos, igual que en el resto del plan.
Qué NO hace falta comprar
Vendemos material de emergencia y aun así este apartado nos parece el más honesto de la guía. Hay mucho gasto inútil en este mundo y casi todo responde al mismo patrón: comprar el objeto que aparece en el vídeo en lugar de resolver el problema que tienes.
- El kit «todo en uno» de bazar. Los kits de precio muy bajo con cincuenta piezas suelen llevar herramientas que no cortan, cuerdas que no aguantan y un botiquín simbólico. Sale mejor montar el tuyo por bloques con material que funcione.
- Raciones militares para diez años. Ocupan, cuestan y muchas veces acaban caducando sin abrirse. La despensa rotativa cubre lo mismo por menos dinero y sin cambiar tus hábitos.
- Equipo táctico y ropa de camuflaje. No aporta seguridad en un contexto urbano español y, si tienes que evacuar, llamar la atención es lo último que quieres. Ropa cómoda, calzado cerrado y una capa impermeable ganan siempre.
- Máscaras y filtros de gases. Fuera de un uso profesional con formación, selección de filtro y ajuste comprobado, dan una falsa sensación de protección. Frente al humo de un incendio la respuesta correcta es alejarse, no filtrar.
- Generadores en un piso. Ya lo has leído arriba. En una vivienda sin exterior propio y bien ventilado, un generador de combustión es un peligro, no un recurso.
- Depósitos de combustible en casa o en el trastero. Almacenar carburante en una vivienda es un riesgo de incendio serio y está sujeto a limitaciones. No entra en un plan doméstico, ni siquiera «por si acaso».
- Herramientas que no sabes usar. Un equipo que no has probado nunca no es equipo, es lastre. Antes de comprar el siguiente cacharro, aprende a usar el anterior.
Regla de decisión antes de cualquier compra: escribe el escenario concreto en el que usarías ese objeto, en tu casa, este año. Si no eres capaz de escribirlo en una frase, no lo compres todavía. Y si dudas entre gastar en material o en formación, gasta en formación: un curso de primeros auxilios rinde más que cualquier estantería llena.
Mantenimiento: el calendario que evita sorpresas
El equipo se degrada solo. Las pilas se sulfatan, el agua alcanza su fecha, la ropa del niño deja de valerle y el teléfono que apuntaste hace tres años ya no existe. Un calendario sencillo, anclado a fechas que ya recuerdas, mantiene el sistema vivo sin esfuerzo.
| Frecuencia | Qué revisas | Cómo lo anclas |
|---|---|---|
| Mensual | Que la linterna enciende y que la batería externa mantiene carga | El día que pagas el recibo de la luz |
| Semestral | Fechas de agua y despensa, pilas, botiquín, sintonía de la radio | Cambio de hora de primavera y de otoño |
| Semestral | Contenido y peso de las mochilas, tallas de ropa de los niños | Al guardar y sacar la ropa de temporada |
| Anual | Ensayo del plan familiar y actualización de teléfonos | Una fecha fija que recuerdes, como el inicio del curso |
| Anual | Póliza del seguro e inventario fotográfico de la vivienda | Al renovar el seguro |
| Estacional | Limpieza de canalones y sumideros; perímetro si lindas con monte | Antes de la temporada de lluvias y antes del verano |
Anótalo en el calendario del móvil con aviso. Cuesta veinte minutos cada vez y es lo que separa un kit real de un kit decorativo. Si en casa sois varios adultos, repartíos las revisiones: quien revisa algo se lo aprende, y en una emergencia querrás que más de una persona sepa dónde está cada cosa.
Tu compra: garantía de 3 años y 14 días para desistir
Si compras material aquí o en cualquier otra tienda online española, conviene que sepas exactamente qué derechos tienes, porque circulan por internet condiciones que directamente no son legales.
Garantía legal de conformidad: 3 años
Desde la entrada en vigor del Real Decreto-ley 7/2021, los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022 tienen tres años de garantía legal de conformidad, no dos. Durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en el momento de la entrega, de modo que no tienes que demostrar nada; después, la carga de la prueba se invierte. Esta garantía legal es independiente y adicional a cualquier garantía comercial que ofrezca el fabricante, y las acciones para reclamar prescriben a los cinco años desde que se manifiesta la falta de conformidad.
Desistimiento: 14 días naturales, con derecho a comprobar
En venta a distancia dispones de 14 días naturales para desistir sin justificar el motivo y sin penalización, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. El plazo cuenta desde que recibes el producto. Y un punto que muchas tiendas redactan mal: durante ese plazo puedes abrir y comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física, para verificar su naturaleza, características y funcionamiento. Solo respondes de la disminución de valor si lo has manipulado más allá de esa comprobación razonable.
Por tanto, cláusulas del tipo «solo se admiten devoluciones sin abrir», «debe conservar el embalaje original precintado» o «los productos de higiene no admiten devolución en ningún caso» no son válidas tal cual están escritas. Las excepciones reales son las tasadas por el artículo 103: bienes confeccionados a medida o claramente personalizados, bienes que se deterioran con rapidez, y bienes precintados por razones de protección de la salud o de higiene que hayan sido desprecintados tras la entrega, entre otras. Si en alguna ficha de esta tienda ves una redacción que contradiga esto, escríbenos por contacto y la corregimos; el procedimiento está en devoluciones.
Preguntas frecuentes sobre avanzado preparacionismo
¿Qué es el avanzado preparacionismo?
Es preparación doméstica ordenada: conocer los riesgos reales de tu municipio y de tu vivienda, tener un plan familiar que todos conozcan y guardar agua, comida, botiquín, luz y documentación para pasar las primeras horas o días sin suministros. Avanzado quiere decir metódico y revisado, no militarizado.
¿Cuántos días de autonomía debo cubrir en casa?
Las guías de autoprotección de Protección Civil trabajan sobre la idea de resistir las primeras horas o los primeros días sin ayuda externa. Empieza por cubrir tres días completos de agua, comida, luz, higiene y medicación, y amplía después si vives en zona aislada o con acceso único por carretera.
¿Cuánta agua hay que guardar por persona?
La cifra que se repite en las guías de autoprotección es alrededor de dos litros por persona y día solo para beber, y de tres a cuatro litros si cuentas cocina e higiene mínima. Multiplícalo por los días que quieras cubrir y por todos los convivientes, mascotas incluidas.
¿Qué es ES-Alert y tengo que instalar algo?
ES-Alert es el sistema de alerta pública del Sistema Nacional de Protección Civil que envía un mensaje con sonido a todos los móviles que están en la zona afectada. No hay que instalar ninguna aplicación ni darse de alta: llega por difusión celular. Solo tienes que dejar activadas las alertas de emergencia en los ajustes del teléfono.
¿Sirve de algo una radio a pilas si tengo móvil?
Sí. En un apagón prolongado o con la red móvil saturada, la radio de pilas o de manivela sigue recibiendo mientras las emisoras emitan. Es el equipo de menor coste y mayor rendimiento de toda la lista. Guárdala con pilas fuera del compartimento para que no se sulfaten.
¿Puedo usar un generador, una barbacoa o un hornillo de gas dentro de casa?
No. Los generadores de combustión, las brasas y los hornillos de gas producen monóxido de carbono, un gas incoloro e inodoro que se acumula en espacios cerrados y mata sin avisar. Nunca dentro de la vivienda, del garaje, del trastero ni en una terraza cerrada. Los generadores se usan solo al aire libre y alejados de ventanas.
¿Qué hago si avisan de que el agua del grifo no es apta para consumo?
Sigue literalmente el bando del ayuntamiento o el aviso de la autoridad sanitaria: es quien sabe qué contaminante hay y qué tratamiento sirve. Mientras tanto, usa el agua embotellada de tu reserva. No des por hecho que hervir o filtrar resuelve cualquier aviso, porque frente a contaminación química no siempre es así.
¿Qué hago con la medicación crónica en un plan de emergencia?
Habla con tu médico o tu farmacéutico antes de acumular nada: ellos deciden si cabe un margen de reserva y cómo conservarla. Lo que sí puedes preparar por tu cuenta es la lista escrita de medicamentos con principio activo y dosis, las recetas electrónicas anotadas y una nevera pequeña si algo necesita frío.
¿Qué documentos conviene copiar y dónde los guardo?
DNI o NIE, tarjeta sanitaria, permiso de conducir, escritura o contrato de alquiler, póliza del seguro con el teléfono de siniestros, cartilla veterinaria y una lista de contactos. Guarda una copia en papel dentro de una funda estanca en la mochila y otra copia digital cifrada fuera de casa.
¿Qué hago con las mascotas si tengo que salir de casa?
Van contigo. Prepara transportín o correa accesibles, agua y comida para los mismos días que el resto de la familia, cartilla veterinaria con el número de microchip y una foto reciente contigo por si os separáis. Comprueba antes qué alojamientos y centros de acogida de tu municipio admiten animales.
¿Puedo devolver un kit si abro la caja para comprobarlo?
Sí. En una compra a distancia tienes 14 días naturales para desistir sin justificar el motivo, y ese derecho incluye abrir y comprobar el producto como lo harías en una tienda física. No es válida ninguna condición del tipo solo sin abrir o en su embalaje original precintado. Solo quedan fuera casos tasados por ley, como los bienes hechos a medida.
¿Qué garantía tienen los productos que compro aquí?
Tres años de garantía legal de conformidad para los bienes comprados desde el 1 de enero de 2022, según el Real Decreto-ley 7/2021. Durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en la entrega, así que no tienes que demostrar nada. Es independiente de cualquier garantía comercial del fabricante.
Cómo hemos hecho esta guía
Nota de transparencia, porque en este tema la confianza importa más que el posicionamiento. Esta guía la firma la redacción de SuperVivencia, sin titulaciones ni certificaciones profesionales: no somos personal de emergencias ni personal sanitario, y no atribuimos a nadie de nuestro equipo credenciales que no tenga. No hemos realizado ensayos de laboratorio, pruebas de campo propias ni comparativas medidas, y por eso no vas a encontrar aquí porcentajes de eficacia, resultados de test ni valoraciones de usuarios: cuando no hay dato propio verificable, preferimos decirlo.
El contenido se apoya en material público: las recomendaciones de autoprotección de Protección Civil y de los servicios de emergencia autonómicos, los avisos de AEMET, la normativa citada en el texto —Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil, Real Decreto Legislativo 1/2007 y Real Decreto-ley 7/2021 en la parte de consumo— y las fichas técnicas de los fabricantes de los productos mencionados. Tampoco incluimos precios en las tablas, porque cambian por producto y temporada y un número congelado en un artículo engaña más de lo que informa; los precios vigentes están siempre en la ficha de cada producto.
Somos una tienda y algunos enlaces de esta página pueden generarnos una comisión, algo que no cambia la recomendación: verás que el apartado más largo sobre compras es el que te dice qué no comprar. Y una última cosa que repetimos a propósito: nada de lo que leas aquí sustituye a la instrucción de las autoridades durante una emergencia real. Si hay riesgo para personas, llama al 112 y haz lo que te digan.
Si quieres seguir por orden, continúa con el kit de emergencia para casa, con la guía de los imprescindibles de 72 horas y con cómo mantener la calma en una emergencia, que es la parte que nadie prepara y todo el mundo necesita. Si te quedas atascado en algún punto del plan, escríbenos: respondemos.