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cocinar sin electricidad con fuego en exterior supervivencia

Última actualización: septiembre de 2026

Cocinar sin Electricidad: 8 Métodos Seguros en un Apagón

Equipo SuperVivencia ·
Equipo SuperVivencia Publicado el 24 de marzo de 2026 40 min de lectura

Redacción de SuperVivencia

Un apagón prolongado deja tu cocina inservible en cuestión de segundos. Vitrocerámica, inducción, microondas, horno eléctrico y campana extractora se apagan a la vez, y con ellos la nevera. Aprender a cocinar sin electricidad no es una afición survivalista: es lo que separa una tarde incómoda de una intoxicación grave, un incendio o tres días comiendo galletas. En España lo hemos visto en temporales, nevadas y en la DANA de 2024, con zonas enteras sin suministro durante días.

Esta guía va ordenada por riesgo, no por lo espectacular que quede el cacharro. Primero lo que puede matarte, después lo que de verdad funciona en un piso, en una casa con exterior y en la calle, y al final la parte que casi nadie cuenta: cómo estirar el combustible y cómo no envenenarte con la comida cuando llevas dos días sin nevera.

Aviso de seguridad: el monóxido de carbono mata en silencio

Regla número uno, sin matices y sin excepciones: nada que queme combustible se usa bajo techo. Ni barbacoas de carbón o briquetas, ni braseros, ni estufas de gasolina, gasoil o parafina, ni hornillos pensados para el exterior, ni un fuego de leña improvisado. No en el salón, no en la cocina, no en el garaje (aunque tengas la puerta abierta), no en un trastero, no en un balcón acristalado o cubierto, no dentro de una tienda de campaña, no en el avance de una caravana y no dentro de una furgoneta.

El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro, inodoro y no irritante. No pica en la garganta, no hace toser, no huele a nada. Desplaza al oxígeno en la sangre y va apagando a quien lo respira sin que esa persona entienda lo que le pasa. Cada invierno mueren personas en España por esta causa exacta: braseros de carbón, barbacoas metidas en casa durante un corte de luz o un temporal, y calentadores mal ventilados.

Síntomas de intoxicación: dolor de cabeza que no se va, náuseas o vómitos, mareo, debilidad, visión borrosa, confusión y sueño anormal. La señal que más debe alarmarte es que varias personas de la casa, o las mascotas, se encuentren mal a la vez, o que todos mejoren al salir a la calle y empeoren al volver a entrar.

Qué hacer ante la sospecha: saca a todo el mundo al aire libre de inmediato, abre puertas y ventanas si puedes hacerlo sin quedarte dentro, apaga el aparato si está a tu alcance, no vuelvas a entrar y llama al 112. Si alguien está inconsciente o muy confuso, no esperes a ver si mejora. Una intoxicación por CO se trata en el hospital, no en el sofá.

Un detector de monóxido de carbono con marcado CE y conforme a la norma EN 50291 cuesta bastante menos que la mayoría de los cacharros de esta guía y es, con diferencia, la compra más rentable que puedes hacer. Colócalo a la altura de la respiración, no pegado al techo como un detector de humo, y prueba el pulsador cada pocos meses.

Respuesta rápida

Para cocinar sin electricidad, el orden correcto es: (1) comer lo que no necesita fuego y calentar con un termo el agua que hierves una sola vez; (2) cocinar con un hornillo de gas de cartucho al aire libre —terraza, patio, jardín, ventana abierta de par en par si no hay otra— y terminar la cocción con una olla térmica para gastar la cuarta parte de combustible; (3) reservar leña, brasas y barbacoa solo para el exterior real. Nunca uses carbón ni ningún aparato de combustión dentro de casa, y ten un detector de CO. Con dos comidas calientes al día para cuatro personas, una semana se cubre con unos 7-10 cartuchos de butano de 230 g, y con la mitad si usas olla térmica.

Monóxido de carbono: la regla que no se negocia

Toda combustión produce monóxido de carbono. Da igual el combustible: carbón, leña, briquetas, butano, propano, alcohol, gasolina, parafina o gel. Cuando hay oxígeno de sobra y el aparato está bien regulado, la cantidad es pequeña. Cuando el oxígeno empieza a escasear —porque estás en una habitación cerrada, con las ventanas selladas por el frío y la campana extractora sin corriente—, la combustión se vuelve incompleta y la producción de CO se dispara justo cuando menos capacidad tienes de darte cuenta.

Lo que hace peligroso al CO no es su toxicidad, es su sigilo. Se une a la hemoglobina con muchísima más afinidad que el oxígeno, así que tu sangre sigue circulando pero deja de transportar lo que tiene que transportar. La víctima nota sueño y flojera, se sienta, se acuesta y ya no vuelve a levantarse. Por eso las intoxicaciones graves ocurren de noche y por eso mata a familias enteras que estaban durmiendo.

Qué no se usa bajo techo, nunca

  • Barbacoa de carbón, briquetas o leña. Es el escenario que más muertes provoca en apagones y temporales. Las brasas que "ya no hacen llama" son las que más CO producen, porque queman con poco oxígeno. Una barbacoa apagándose en un salón es tan letal como una encendida.
  • Braseros y estufas de carbón o de picón. Herencia de otra época y causa recurrente de sucesos cada invierno.
  • Estufas y hornillos de gasolina, gasoil, parafina o queroseno. Pensados para exteriores o para naves con extracción forzada.
  • Generadores eléctricos de gasolina. Van fuera, lejos de ventanas y respiraderos. Un generador en el garaje con la puerta levantada sigue siendo un generador dentro de casa.
  • Cualquier aparato cuyo manual diga "solo para uso en exteriores". Esa frase no es un formalismo legal, es el resultado de ensayos de emisión.

Qué cuenta como "bajo techo" (y sorprende a mucha gente)

La trampa está en los espacios que parecen exteriores y no lo son. Un balcón acristalado o cubierto con la ventana entreabierta es un espacio confinado: el CO es ligeramente más ligero que el aire, se acumula bajo el techo y vuelve a entrar en el salón. Lo mismo vale para un garaje con la puerta subida, un porche cerrado por tres lados, un trastero, el avance de una caravana, el interior de una furgoneta camper y, muy especialmente, una tienda de campaña. Meter un hornillo en el ábside de una tienda para cocinar sin mojarte es uno de los errores clásicos que acaban en noticia.

Si tienes que preguntarte si el sitio está lo bastante ventilado, la respuesta ya es no. Ventilado significa a cielo abierto o con corriente cruzada real, no una ventana entornada.

El caso especial del gas butano y propano en interior

Aquí conviene ser honesto en lugar de tranquilizador. Un hornillo pequeño de cartucho de butano quema de forma bastante limpia y es lo que la mayoría de la gente va a usar en un piso durante un apagón. Pero sigue siendo un aparato de combustión: consume oxígeno, genera vapor de agua, dióxido de carbono y algo de monóxido. La mayoría de los manuales indican uso en exteriores o en zonas bien ventiladas y prohíben expresamente el uso en tiendas de campaña y espacios cerrados.

La forma correcta de plantearlo: cocina fuera siempre que puedas. Terraza, patio, jardín, azotea, portal abierto, la propia calle si hace falta. Si vives en un interior sin ningún exterior y no te queda otra, entonces sí, un hornillo de cartucho pequeño en la cocina es la opción menos mala, pero con condiciones que no son negociables: ventana abierta de par en par y corriente cruzada con otra estancia, cocciones cortas y vigiladas, nunca en un dormitorio, nunca con nadie durmiendo en casa, nunca desatendido, nunca dos hornillos a la vez, nunca para calentar la habitación, y con un detector de CO funcionando. Y en cuanto acabes, apagas y sigues ventilando.

Sobre el propano frente al butano: la diferencia práctica no es la toxicidad, es que el propano funciona con frío (mantiene presión por debajo de 0 °C) y el butano se vuelve perezoso cuando el cartucho está frío. Las mezclas invernales de butano/propano existen precisamente por eso. Ningún gas es "seguro para interiores" por sí mismo; lo que cambia es la ventilación.

Incendio, quemaduras y llama invisible

El CO se lleva los titulares, pero durante un apagón el riesgo que más veces se materializa es mucho más prosaico: alguien cocina a oscuras, con una linterna en la boca, sobre una superficie que no es plana, con niños alrededor y una vela cerca de una cortina.

Fuego y superficie de trabajo

  • Superficie plana, rígida y no combustible. Nada de cocinar sobre un mantel, una encimera de madera sin protección, una silla de plástico o el suelo de un balcón de madera. Una baldosa suelta, una bandeja metálica o una tabla de cortar de acero sirven de base.
  • Un metro libre alrededor y por encima. Cortinas, papel de cocina, rollos de plástico, alcohol, aerosoles y trapos, fuera del radio.
  • Luz antes que fuego. Coloca un frontal o un farol antes de encender nada; manipular llama con las manos ocupadas por la linterna es como se queman las cocinas.
  • Ollas con asa aislante y guantes. Sin extractor y con luz precaria, los agarres improvisados con trapos causan quemaduras y vuelcos.
  • Extintor de polvo ABC o manta ignífuga a mano. Si arde aceite, nunca agua: tapa la sartén y corta el gas.
  • Nunca dejes fuego desatendido, ni "un momento" para ir a por algo.

Alcohol de quemar y gel de etanol: la llama que no se ve

El alcohol es un combustible excelente para emergencias, pero tiene una particularidad peligrosa: a plena luz del día su llama es casi invisible. Hay gente que se ha quemado al acercar la mano a un quemador que creía apagado, y hay quemadores que se han rellenado en caliente provocando una llamarada. Reglas concretas:

  • Nunca rellenes un quemador caliente o encendido. Apaga, espera a que enfríe del todo y luego rellena. Este error es la causa habitual de accidentes con alcohol y con hornillos de gel.
  • Ten siempre a mano la tapa apagallamas del propio quemador; el alcohol se apaga por asfixia, no soplando.
  • Guarda la botella lejos del punto de cocción y nunca sobre la mesa donde estás cocinando.
  • El alcohol derramado sigue ardiendo y se extiende. Cocina sobre una bandeja con borde que contenga un vuelco.
  • Comprueba a contraluz o con la sombra si el quemador sigue encendido; el aire tembloroso sobre la boca es la pista.

Cocina solar: quemaduras oculares y de contacto

Una cocina solar no tiene llama, no tiene humo y no produce CO, pero concentra radiación en un punto. Con un modelo parabólico se pueden alcanzar temperaturas que carbonizan madera en segundos, y mirar directamente al foco daña la vista. Usa gafas de sol oscuras al ajustar la orientación, no dejes el reflector apuntando al sol sin olla encima, aleja a los niños del punto focal y recuerda que la olla y su asa se ponen a temperatura de horno aunque el conjunto parezca inofensivo. En los hornos de caja el riesgo mayor es el vapor al abrir la tapa de cristal.

Niños, mayores y mascotas

Delimita una zona de cocina y hazla intocable. Los bebés y las personas mayores son más vulnerables al CO y también a las quemaduras por líquidos calientes. Un perro o un gato que tira un hornillo de cartucho al saltar sobre la encimera convierte una cena en un incendio. Si hay alguien con problemas cardiacos o respiratorios en casa, o una persona embarazada, extrema todavía más la regla de cocinar fuera.

Qué método te toca según dónde vivas

No hay un mejor método universal: hay un mejor método para tu situación. Antes de comprar nada, sitúate en una de estas tres casillas.

Piso sin exterior utilizable

Tu prioridad es no depender de la combustión. Despensa que se come fría, termo grande, olla térmica y, como único aparato de llama, un hornillo pequeño de cartucho con ventilación cruzada y detector de CO. La cocina solar queda descartada si no te da el sol; las brasas, la leña y el carbón, prohibidos. Si tienes una ventana grande, cocina justo delante con el aire entrando.

Piso con terraza o balcón abierto

Ganas mucho: puedes usar el hornillo de gas realmente fuera, y en muchos casos una cocina solar en las horas centrales. Comprueba dos cosas antes: si el balcón está acristalado (entonces no es exterior) y qué dicen los estatutos de tu comunidad y las ordenanzas municipales sobre barbacoas en balcones, que en muchas ciudades están prohibidas por riesgo de incendio y molestias.

Casa con patio, jardín o azotea

Tienes acceso al abanico completo: leña, estufa rocket, brasas y barbacoa, cocina solar y gas. La combinación más eficiente es leña o brasas para lo lento y gas para lo rápido, más olla térmica para todo lo que sea legumbre, arroz, guiso o pasta. Aquí el cuello de botella deja de ser el combustible y pasa a ser la organización.

La pregunta correcta no es "¿qué hornillo compro?", sino "¿cuántas veces al día voy a tener que encender fuego?". Todo lo que reduzca ese número —termo, olla térmica, comida que no se cocina— vale más que un cacharro mejor.

Método 1: hornillo de gas de cartucho

El hornillo de gas butano portátil de cartucho plano es el caballo de batalla de cualquier plan de cocina sin electricidad. Enciende al instante con piezoeléctrico, la llama se regula como la de una cocina normal, no deja hollín en las ollas y cabe en un cajón. Si solo vas a tener un aparato, es este.

Tipos y para qué sirve cada uno

  • Hornillo de sobremesa con cartucho plano (el clásico de maletín): el más estable y el más cómodo para cocinar de verdad, con sartén y con olla grande. Es el que recomendamos como aparato principal doméstico.
  • Hornillo roscado de camping sobre cartucho de válvula: mucho más compacto, muy eficiente para hervir agua, pero con base estrecha y poca estabilidad para ollas pesadas. Mejor como respaldo o para mochila.
  • Cocina de dos fuegos con bombona de butano de 3,5 kg o 6 kg con su regulador y su manguera en fecha: autonomía altísima y coste por comida bajísimo, pero requiere espacio, revisión del racor y uso en exterior o zona muy ventilada.

Autonomía real y cuántos cartuchos guardar

Un cartucho plano estándar de 230 g da del orden de una a tres horas de llama según la potencia a la que cocines: a fuego vivo se va rápido, a fuego medio con tapa cunde muchísimo más. Traducido a comidas: un cartucho suele cubrir entre tres y seis cocciones cortas de tipo hervir agua, calentar un guiso o hacer una tortilla.

Para una familia de cuatro personas con dos comidas calientes diarias, una semana se cubre razonablemente con 7 a 10 cartuchos. Si además usas olla térmica, ese número baja casi a la mitad. Guarda el stock en un sitio fresco, seco, en vertical, lejos de radiadores y sin exponerlo al sol; no lo metas en un altillo bajo cubierta que en verano supera de largo los 50 °C. Revisa el estado de las cápsulas una vez al año buscando óxido o abolladuras en el reborde, y tira las que estén dañadas en un punto limpio, nunca a la basura doméstica.

Manejo seguro

Encaja el cartucho hasta oír el clic y comprueba que la palanca de bloqueo cierra sin forzar. Si al conectarlo oyes o hueles fuga, retíralo fuera y no lo uses. Nunca uses una plancha, parrilla o recipiente más ancho que el hornillo: en los modelos de maletín, una plancha grande devuelve calor sobre el alojamiento del cartucho y ese es el mecanismo por el que estallan. Y nunca calientes un cartucho para "que salga mejor el gas".

Método 2: alcohol y gel de etanol

Un quemador de alcohol es poco más que un recipiente metálico con una corona de agujeros. No tiene piezas móviles, no se estropea, no depende de un formato de cartucho concreto y el combustible se compra en cualquier ferretería o supermercado a precio bajo. Como sistema de respaldo es difícil de superar por fiabilidad.

A cambio, la potencia es modesta: hervir un litro de agua lleva bastantes más minutos que con gas, no hay regulación fina de llama más allá de una tapa reductora, y el rendimiento cae con viento si no usas cortavientos. El alcohol de quemar (etanol desnaturalizado) es el combustible habitual; el gel de etanol en lata monodosis es todavía más manejable porque no se derrama, aunque cunde menos y es más caro por comida.

Cuenta con algo del orden de tres a cuatro horas de cocción por litro de alcohol, siempre con cortavientos y tapa. Un litro ocupa poco y se almacena durante años en su envase original bien cerrado, en vertical y lejos de fuentes de calor. Repasa las precauciones de la llama invisible del apartado anterior antes de usarlo: son la parte importante.

Método 3: leña y estufa rocket

La estufa rocket aprovecha un principio sencillo: un conducto en L o en J que crea tiro natural y quema ramitas con una eficiencia muy superior a la de una hoguera abierta. Con un puñado de leña fina del grosor de un dedo se hierve una olla de agua, y el combustible es gratis si tienes acceso a poda seca.

Existen modelos comerciales plegables de acero y también versiones caseras con latas, ladrillos refractarios o un bidón relleno de aislante. Es un buen ejercicio de bushcraft y una pieza lógica en el equipo de quien ya se mueve por el monte. Para encenderla con leña húmeda o en días de lluvia, las técnicas de encendido en condiciones adversas marcan la diferencia entre cenar caliente y cenar frío.

Es exclusivamente de exterior. Produce humo, chispas y una llama viva. Necesita vigilancia constante, una zona despejada de vegetación seca y agua o tierra a mano para apagar. En época de riesgo alto de incendio forestal, el uso de fuego en exteriores está restringido o prohibido por las comunidades autónomas: comprueba la normativa local antes de encender nada fuera de un núcleo urbano, porque las multas son serias y el riesgo, real.

Después de cocinar, las brasas no se abandonan. Se apagan con agua, se remueven y se vuelven a mojar hasta que no queda calor al acercar la mano.

Método 4: brasas y barbacoa

Si ya tienes una barbacoa de carbón en el jardín o el patio, tienes una cocina de emergencia con mucha autonomía. Con una olla o una sartén encima puedes hacer prácticamente cualquier plato, no solo asar. La clave es el control de temperatura: brasas concentradas debajo de la olla para hervir y guisos rápidos; brasas repartidas a los lados y olla en el centro para cocción lenta e indirecta, que es donde una barbacoa gana a un hornillo.

Con la tapa puesta, una barbacoa cerrada se comporta como un horno y permite hacer pan, patatas enteras o legumbre a fuego lento durante horas con muy poca atención. Guarda una reserva de 10-15 kg de carbón o briquetas en un lugar seco, porque el carbón húmedo se vuelve muy difícil de encender.

Recordatorio, porque este es el método que más gente ha matado en apagones: la barbacoa se queda fuera. No entra a casa ni siquiera apagándose, ni al garaje, ni al balcón cubierto. Y no se usa para calentar una habitación bajo ningún concepto.

Método 5: cocina y horno solar

Cocinar con sol tiene una ventaja imbatible: combustible cero y riesgo de intoxicación cero. En buena parte de España el sol es abundante durante muchos meses del año, lo que convierte a la cocina solar en un complemento muy razonable, aunque nunca en un sistema único: depende del cielo y del reloj.

Horno solar de caja

Una caja aislada con tapa transparente y reflectores que atrapa la radiación. Alcanza temperaturas del orden de 120-150 °C en buenas condiciones, suficientes para guisos, arroces, legumbres remojadas, verduras y bizcochos sencillos. La cocción es lenta (varias horas) pero no requiere vigilancia ni combustible. Se puede fabricar con cartón, aislante, papel de aluminio y un cristal, y de hecho tenemos una guía dedicada a construir un horno solar paso a paso.

Cocina parabólica

Concentra la radiación en un punto focal y alcanza temperaturas bastante más altas, capaces de freír y de hervir a un ritmo comparable al de un hornillo modesto. A cambio hay que reorientarla cada quince o veinte minutos y extremar la precaución con el foco y con la vista.

En invierno funciona si hay sol directo, con rendimiento menor y tiempos más largos; con cielo cubierto no alcanza temperaturas útiles. Úsala para lo que mejor hace: dejar la olla trabajando a media mañana y encontrarte el guiso hecho, ahorrando el gas para el desayuno y la cena.

Método 6: olla térmica o de heno (el mejor truco de todos)

Si te quedas con una sola idea de esta guía, que sea esta. La cocción por calor retenido consiste en llevar la comida a ebullición durante unos minutos y, acto seguido, meter la olla tapada dentro de un aislante grueso para que termine de cocerse con su propio calor durante una o varias horas. Es el principio de la olla noruega, de la haybox o cocina de heno, y de las ollas térmicas comerciales.

El ahorro de combustible es enorme: un plato que necesitaría cuarenta minutos de fuego se resuelve con cinco o diez minutos de fuego más el tiempo de reposo. Cuando cada minuto de llama sale de un cartucho contado, eso multiplica tu autonomía y además reduce las veces que enciendes fuego, que es exactamente donde está el riesgo.

Cómo montar una en cinco minutos

  1. Cocina en una olla con tapa que ajuste bien y llénala al menos hasta dos tercios: cuanta más masa, más calor retenido.
  2. Lleva el contenido a ebullición franca y mantenlo hirviendo unos minutos (más tiempo en legumbres, arroz o carne).
  3. Sin destapar, envuelve la olla entera en un saco de dormir, una manta gruesa, toallas o cojines y métela dentro de una caja, una nevera portátil rígida o una mochila grande. Rellena los huecos: el enemigo es el aire circulando.
  4. Déjala trabajar: 45-60 minutos para pasta o arroz, 2-4 horas para legumbre remojada, guisos y caldos.
  5. Antes de comer, destapa y vuelve a llevar a ebullición un par de minutos sobre el fuego. Este paso no es opcional.

La advertencia sanitaria que acompaña a este método: dentro del aislante la temperatura baja poco a poco, y si el reposo se alarga demasiado el contenido puede pasar horas en el rango en que las bacterias se multiplican. Por eso el reposo se limita a unas pocas horas, se rehierve antes de servir y lo que sobra no se deja dentro del aislante enfriándose toda la noche: se saca, se enfría deprisa y se consume pronto. Con carne, pescado, arroz cocido o legumbre, sé especialmente estricto.

Método 7: calor sin cocción (termo, velas y calentadores químicos)

El termo: la herramienta más infravalorada

Un termo de acero de buena calidad convierte un solo encendido en agua caliente para todo el día. Hierves una vez por la mañana, llenas el termo y tienes café, infusiones, sopa de sobre, purés instantáneos, cereales y biberones sin volver a encender nada. Además puedes cocinar dentro de él: cuscús, copos de avena, sémola, fideos finos o legumbre de bote solo necesitan agua muy caliente y espera.

Truco: precalienta el termo con un chorro de agua hirviendo antes de llenarlo del todo y ciérralo lleno hasta arriba. Un termo medio vacío pierde calor mucho más rápido.

Velas y calentadores de latón

Con tres o cuatro velas de té bajo un soporte metálico puedes templar una lata de sopa o mantener caliente una bebida. Conviene ser claro: esto calienta, no cocina, y no alcanza temperatura suficiente para hacer segura una comida dudosa. Sirve para el consuelo de una infusión caliente y poco más. Nunca lo dejes desatendido, nunca lo uses para intentar calentar una habitación —los llamados calentadores de maceta con velas han provocado incendios— y ten en cuenta que varias velas encendidas en una habitación cerrada también consumen oxígeno.

Calentadores químicos sin llama

Los calentadores de las raciones militares tipo MRE funcionan con una reacción química que se activa con un poco de agua y calientan una bolsa de comida sin producir llama. Son la opción más segura en un espacio cerrado y merecen un hueco en la despensa por eso mismo, aunque el coste por comida es alto y no sirven para cocinar de cero, solo para calentar comida ya preparada. Ventila igualmente: la reacción libera vapor y algo de hidrógeno.

Método 8: comer sin encender nada

El plan más seguro para las primeras veinticuatro horas es no cocinar. Una despensa de emergencia bien montada permite comer varios días sin acercarse a una llama: conservas de atún, sardinas, mejillones, legumbre cocida, maíz, tomate y verduras; embutidos curados y quesos curados; pan de molde, tostadas, biscotes y galletas; frutos secos y frutas deshidratadas; leche UHT y bebidas vegetales; mantequilla de cacahuete, miel, mermelada, chocolate, aceitunas y encurtidos.

Un plato de garbanzos de bote escurridos con atún, cebolla y aceite es una comida completa y sin fuego. Y un puré de patata instantáneo con agua del termo es una cena caliente sin encender nada. Cuando organices esto con cabeza, el hornillo pasa a ser un lujo en vez de una necesidad.

Comparativa y consumo de combustible

La tabla siguiente ordena los métodos por lo que importa de verdad: dónde se pueden usar sin arriesgar la vida.

Método ¿Bajo techo? Riesgo principal Coste orientativo Ideal para
Hornillo gas de cartuchoSolo si no hay exterior, con ventilación cruzada y detector de COCO y fuga de gas20-40 €Aparato principal en piso
Cocina de bombona butanoNo, salvo cocina muy ventiladaCO y fuga en racor/manguera40-90 € más bombonaCasas y autonomía larga
Hornillo de alcoholSolo con ventilación real, vigiladoLlama invisible y derrame10-30 €Respaldo barato e indestructible
Gel de etanolSolo con ventilación real, vigiladoLlamarada al rellenarBajo por unidadCalentar raciones sueltas
Estufa rocket de leñaNuncaHumo, chispas, incendio30-80 € o caseraCasa con exterior y leña
Barbacoa de carbónNunca, ni apagándoseCO letal e incendioYa disponibleGuisos largos en exterior
Cocina solarNo aplica (necesita sol directo)Quemadura ocular y de contacto50-200 € o caseraAhorrar combustible de día
Olla térmicaSí, no hay combustiónComida en zona de riesgo si se alarga0 € con mantasMultiplicar la autonomía
TermoQuemadura por líquido20-40 €Café, sopas y purés todo el día
Calentador químicoSí, ventilandoVapor calienteAlto por comidaInteriores sin exterior
VelasSí, vigiladoIncendioMuy bajoTemplar, no cocinar
Sin cocciónNingunoVariablePrimeras 24-48 h

Y esta segunda tabla te ayuda a dimensionar la reserva de combustible. Son estimaciones orientativas para cocciones normales con tapa y sin viento; a fuego máximo, sin tapa o con viento, el consumo sube mucho.

Combustible Formato Autonomía aproximada Reserva sugerida (4 personas, 7 días)
Butano cartucho plano230 g1-3 h de llama7-10 cartuchos (4-6 con olla térmica)
Butano bombona3,5 kg (naranja pequeña)Varias semanas de cocina normal1 bombona llena de reserva
Alcohol de quemar1 L3-4 h de cocción2 L
Carbón o briquetasSaco1-2 encendidos largos por 2-3 kg10-15 kg secos
Leña fina secaHazUn puñado por hervido en estufa rocketLo que quepa, siempre bajo cubierto
Velas de téPaquete grande3-4 h por vela1 paquete

Seguridad alimentaria sin nevera

Durante un apagón largo, el riesgo se desplaza del fuego a la comida. Las bacterias se multiplican con rapidez en la franja templada, aproximadamente entre 5 °C y 65 °C, que es justo donde se instala tu frigorífico apagado. Y la trampa es que un alimento contaminado puede tener un aspecto, un olor y un sabor perfectamente normales: oler la comida no es un método de control.

Cuánto aguantan el frigorífico y el congelador

  • Frigorífico: con la puerta cerrada mantiene temperatura segura del orden de 4 a 6 horas. Cada apertura corta ese margen.
  • Congelador lleno: hasta unas 48 horas sin abrir. Medio lleno, alrededor de 24 horas. Un congelador lleno aguanta mucho más porque la propia masa congelada actúa de acumulador; si vas justo de comida, llénalo con botellas de agua congeladas.
  • Estrategia de consumo: primero lo del frigorífico, después lo del congelador según se va descongelando, y la despensa no perecedera al final. Abre el congelador el mínimo número de veces y saca varias cosas de golpe.

Qué se tira tras un apagón largo

La regla que aplican los servicios de salud pública es simple y conviene no negociarla: si un alimento perecedero ha pasado más de dos horas por encima de 5 °C, se tira. Y ante la duda, se tira igualmente. Van a la basura sin discusión:

  • Carne, aves, pescado y marisco crudos o cocinados.
  • Huevos frescos fuera de cáscara, tortillas, mayonesas y salsas caseras con huevo.
  • Leche abierta, nata, yogures, quesos frescos y postres lácteos.
  • Guisos, arroces y pastas ya cocinados que llevan horas templados.
  • Fruta cortada, ensaladas preparadas y platos de charcutería abiertos.
  • Cualquier producto descongelado que ya no esté frío al tacto y no vayas a cocinar de inmediato. Lo que se descongela pero sigue con cristales de hielo y a temperatura de nevera se puede recongelar, aunque pierda calidad.

Se salvan sin problema: conservas cerradas, embutidos y quesos curados, pan, arroz y pasta secos, aceite, azúcar, harina, legumbre seca, frutos secos, mantequilla de cacahuete, mermelada cerrada y leche UHT sin abrir. Una vez abierta una conserva, sin frío, se consume en la misma comida.

Situación Referencia Decisión
Zona de multiplicación bacterianaAprox. 5-65 °CMinimizar el tiempo dentro de esa franja
Perecedero fuera de fríoMás de 2 horasDesechar
Frigorífico sin corriente y cerrado4-6 horasConsumir primero lo de dentro
Congelador lleno y cerradoHasta 48 horasNo abrir salvo para sacar tanda
Recalentado antes de servirEbullición un par de minutosObligatorio con guisos y olla térmica
Ante la duda, se tira. Una gastroenteritis grave con los servicios sanitarios saturados y sin agua caliente en casa es un problema mucho mayor que perder un tupper.

Agua potable: hervir, desinfectar, filtrar

Cocinar sin electricidad y beber agua segura son el mismo problema, porque muchos cortes de luz prolongados afectan también al bombeo y a la presión de la red. Si las autoridades sanitarias emiten un aviso de no consumo, hazles caso: hervir no elimina contaminantes químicos ni metales.

Hervir

Es el método más fiable contra bacterias, virus y parásitos. Lleva el agua a ebullición franca y mantenla hirviendo un minuto (unos tres minutos si estás por encima de 2.000 metros de altitud). Deja enfriar tapada. Si sabe sosa, se airea pasándola entre dos recipientes. Turbiedad primero: filtra con un paño limpio o deja decantar antes de hervir.

Desinfección química

Si no puedes gastar combustible en hervir, la lejía apta para desinfección de agua de bebida —tiene que decirlo la etiqueta, sin perfumes ni detergentes— es la alternativa doméstica clásica. La pauta habitual en España es 2 gotas por litro de agua clara, remover y dejar actuar 30 minutos antes de consumir; si el agua está fría o turbia, se dobla el tiempo de espera. Sigue siempre la dosificación exacta de la etiqueta del producto, porque la concentración de cloro varía entre marcas. Las pastillas potabilizadoras comerciales son más cómodas y llevan su propia posología.

Filtrar

Un filtro portátil de fibra hueca resuelve bacterias y protozoos y mejora mucho el sabor y la turbidez, pero no todos retienen virus. La combinación robusta es filtrar y después desinfectar o hervir. Tenemos más detalle en la guía de agua potable en emergencias.

Reserva doméstica recomendable: en torno a 3 litros por persona y día contando bebida y cocina, con un mínimo de tres días y mejor una semana. Recuerda que el agua de cocer legumbre o pasta también consume reserva: cocina con la cantidad justa y aprovecha el caldo.

La despensa que se come sin fuego

Una despensa de apagón se diseña al revés de como se hace la compra normal: primero lo que se come tal cual, después lo que solo necesita agua caliente, y al final lo que exige cocción de verdad.

Nivel 1: sin nada

Conservas de pescado y de legumbre cocida, paté, maíz, tomate frito, fruta en almíbar, pan de molde o biscotes, galletas, frutos secos, orejones y pasas, embutido y queso curados, leche UHT, chocolate, miel, aceite y sal. Aquí está tu red de seguridad de las primeras 48 horas.

Nivel 2: solo agua caliente

Purés de patata instantáneos, cuscús, copos de avena, sémola, sopas de sobre, fideos finos, café soluble, infusiones, leche en polvo y comida liofilizada. Con un termo lleno resuelves desayuno y cena sin volver a encender.

Nivel 3: cocción real

Arroz, pasta, legumbre seca remojada, patatas, huevos y todo lo que rescates del congelador. Es el nivel donde entra la olla térmica para que el gasto de combustible no se dispare.

Cómo se rota

Compra lo que ya coméis, no productos exóticos que acabarán caducando. Aplica el sistema de primero entrado, primero salido: lo nuevo detrás, lo antiguo delante. Revisa fechas dos veces al año, coincidiendo con el cambio de hora, y consume lo que se acerque a su fecha. Añade a la caja el abrelatas manual (el olvido más repetido del mundo), sal, especias, aceite, papel de cocina, bolsas de basura, film, papel de aluminio y platos y cubiertos reutilizables. Si el agua escasea, forrar los platos con film ahorra fregar. Y no te olvides de la alimentación específica de bebés, personas con dietas especiales y mascotas. Puedes ampliar todo esto en nuestra guía de almacenamiento de alimentos a largo plazo.

Qué comprar y en qué orden

Si el presupuesto es limitado, este es el orden que maximiza seguridad por euro gastado.

  1. Detector de monóxido de carbono (EN 50291). Antes que cualquier hornillo. Es lo único de esta lista que evita una muerte.
  2. Comida de nivel 1 y 2 para una semana, más agua. Comer frío es incómodo; no comer es otra cosa.
  3. Termo de acero grande. Convierte un encendido en calor para todo el día.
  4. Hornillo de gas de cartucho + cartuchos. El aparato principal.
  5. Iluminación autónoma: frontal y farol. Cocinar a oscuras es como se queman las casas. Tenemos una guía específica de lámparas de emergencia sin electricidad.
  6. Olla con tapa que ajuste y mantas para la olla térmica. Coste cero si ya las tienes.
  7. Extintor ABC o manta ignífuga.
  8. Quemador de alcohol de respaldo y su litro de combustible.
  9. Cocina solar o estufa rocket, si tienes exterior.

Si solo puedes tener dos cosas: un detector de CO y un termo, con la despensa de nivel 1 ya en casa. Suena poco épico, pero es la combinación que más muertes y más problemas evita. El hornillo es el tercer elemento, no el primero.

Errores que se repiten en cada apagón

  • Meter la barbacoa en casa cuando refresca. El error que mata. No hay versión segura de esto.
  • Confundir un balcón acristalado con el exterior. No lo es.
  • Abrir el congelador cada media hora para ver cómo va la cosa, y perder un día entero de autonomía.
  • Cocinar sin tapa. Duplica o triplica el consumo de gas para el mismo plato.
  • No tener abrelatas manual ni encendedor de repuesto.
  • Guardar los cartuchos de gas junto al calor o en un altillo que se pone a 60 °C en verano.
  • Poner una plancha más ancha que el hornillo de maletín, que es como se llega al reventón del cartucho.
  • Rellenar un quemador de alcohol caliente.
  • Dejar comida en la olla térmica toda la noche y comérsela al día siguiente sin rehervir.
  • Fiarse del olfato para decidir si algo del frigorífico sigue bueno.
  • Estrenar el hornillo el día del apagón. Prueba el equipo un domingo cualquiera, con luz y sin prisa. Es la mejor forma de descubrir que te falta un adaptador o que el piezoeléctrico no salta.

Si quieres montar el plan completo más allá de la cocina —agua, luz, comunicaciones y dinero en efectivo—, sigue por nuestra guía de cómo prepararse para un apagón eléctrico en España y por la introducción al preparacionismo para principiantes.

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Preguntas Frecuentes

¿Se puede usar una barbacoa de carbón dentro de casa durante un apagón?

No, nunca, bajo ningún concepto. Es la causa principal de muertes por monóxido de carbono en apagones y temporales. El carbón y las briquetas producen CO en grandes cantidades, sobre todo cuando ya no hacen llama y solo quedan brasas, que es cuando la gente cree que el peligro ha pasado. La prohibición incluye el salón, la cocina, el garaje aunque tengas la puerta subida, el trastero, un balcón acristalado o cubierto, un porche cerrado, una tienda de campaña y el interior de una furgoneta. Tampoco se usa para calentar una habitación.

¿Puedo cocinar con un hornillo de gas de cartucho dentro de un piso?

Lo correcto es cocinar fuera siempre que tengas un exterior real: terraza, patio, jardín o azotea. Un hornillo de cartucho es un aparato de combustión que consume oxígeno y genera monóxido de carbono, y la mayoría de los manuales indican uso en exteriores o en zonas muy ventiladas. Si vives en un interior sin ningún exterior, es la opción menos mala, pero con condiciones estrictas: ventana abierta de par en par con corriente cruzada, cocciones cortas y vigiladas, nunca en un dormitorio, nunca con nadie durmiendo, nunca desatendido, nunca para calentar la habitación y con un detector de monóxido de carbono conforme a la norma EN 50291 funcionando.

¿Cuáles son los síntomas de una intoxicación por monóxido de carbono y qué hago?

Dolor de cabeza persistente, náuseas o vómitos, mareo, debilidad, visión borrosa, confusión y sueño anormal. La señal más reveladora es que varias personas de la casa, o las mascotas, se encuentren mal a la vez, o que todos mejoren al salir a la calle y empeoren al volver a entrar. El CO no huele, no se ve y no irrita, así que no notarás nada raro en el ambiente. Ante la sospecha: saca a todo el mundo al aire libre de inmediato, apaga el aparato si está a tu alcance, no vuelvas a entrar y llama al 112. Si alguien está inconsciente o muy confuso, no esperes a ver si mejora.

¿Cuántos cartuchos de gas necesito para una semana sin electricidad?

Para una familia de cuatro personas con dos comidas calientes al día, calcula entre 7 y 10 cartuchos de butano de 230 gramos para una semana. Cada cartucho da del orden de una a tres horas de llama según la potencia a la que cocines. Si usas olla térmica para arroces, legumbres y guisos, ese consumo baja casi a la mitad, hasta unos 4 a 6 cartuchos. Cocina siempre con tapa, apaga en cuanto rompa a hervir y complementa con alimentos que no necesitan cocción.

¿Qué es la olla térmica o cocina de heno y por qué ahorra tanto combustible?

Consiste en hervir la comida unos minutos y meter después la olla tapada dentro de un aislante grueso —mantas, saco de dormir, toallas dentro de una caja o nevera portátil— para que termine de cocerse con su propio calor retenido. Un plato que necesitaría cuarenta minutos de fuego se resuelve con cinco o diez minutos de llama más el reposo. Multiplica la autonomía de combustible y reduce el número de veces que enciendes fuego. Limita el reposo a unas pocas horas y vuelve a llevar la comida a ebullición un par de minutos antes de servirla.

¿Es seguro usar un hornillo de alcohol en casa?

El alcohol arde de forma relativamente limpia, pero sigue siendo combustión: necesita ventilación real y vigilancia constante. Su peligro específico es que la llama es casi invisible a plena luz del día, así que hay quemaduras por acercar la mano a un quemador que se creía apagado. Nunca rellenes un quemador caliente o encendido: apaga, deja enfriar del todo y rellena después. Cocina sobre una bandeja con borde que contenga un derrame, ten la tapa apagallamas a mano y guarda la botella lejos del punto de cocción.

¿Funciona un horno solar en invierno o con nubes?

Con sol directo funciona también en invierno, con temperaturas menores y tiempos de cocción más largos. Un horno de caja bien construido puede alcanzar del orden de 120-150 °C en buenas condiciones, suficiente para guisos, arroces y legumbres remojadas. Con cielo cubierto no alcanza temperaturas útiles, así que no es fiable como sistema único. Úsalo como complemento para ahorrar combustible en las horas centrales del día. Precaución: no mires al punto focal de una cocina parabólica y mantén a los niños alejados.

¿Cuánto aguanta la comida del frigorífico y del congelador sin luz?

Con la puerta cerrada, un frigorífico mantiene temperatura segura unas 4 a 6 horas. Un congelador lleno aguanta hasta unas 48 horas y medio lleno alrededor de 24, siempre que no lo abras. Cada apertura recorta ese margen. Consume primero lo del frigorífico, después lo del congelador según se descongela y deja la despensa no perecedera para el final. Si vas justo de comida, llena los huecos del congelador con botellas de agua congeladas: la masa fría actúa de acumulador.

¿Qué alimentos hay que tirar después de un apagón largo?

La regla es que un alimento perecedero que ha pasado más de dos horas por encima de 5 °C se desecha, y ante la duda también. Van a la basura carne, aves, pescado y marisco crudos o cocinados, huevo fuera de cáscara, tortillas y salsas caseras con huevo, leche abierta, nata, yogures y quesos frescos, guisos y arroces cocinados que llevan horas templados, fruta cortada y ensaladas preparadas. Se salvan conservas cerradas, embutidos y quesos curados, pan, pasta, arroz, legumbre seca, aceite, frutos secos y leche UHT sin abrir. No decidas por el olor: un alimento contaminado puede oler perfectamente bien.

¿Cómo potabilizo el agua si no tengo electricidad?

Hervir es lo más fiable: lleva el agua a ebullición franca y mantenla hirviendo un minuto, o unos tres minutos por encima de 2.000 metros de altitud. Si no quieres gastar combustible, puedes usar lejía apta para desinfección de agua de bebida —debe decirlo la etiqueta, sin perfumes ni detergentes—: la pauta habitual es 2 gotas por litro de agua clara, remover y esperar 30 minutos, doblando el tiempo si el agua está fría o turbia. Sigue siempre la dosificación de la etiqueta, porque la concentración varía entre marcas. Un filtro portátil mejora turbidez y sabor y retiene bacterias y protozoos, pero no todos eliminan virus, así que lo robusto es filtrar y después hervir o desinfectar. Si hay un aviso sanitario de no consumo, hervir no sirve: no elimina contaminantes químicos.

¿Qué puedo comer sin cocinar durante un apagón?

Conservas de atún, sardinas, mejillones, legumbre cocida, maíz y verduras; embutidos y quesos curados; pan de molde, biscotes y galletas; frutos secos y fruta deshidratada; leche UHT; mantequilla de cacahuete, miel, mermelada, chocolate, aceitunas y encurtidos. Un plato de garbanzos de bote con atún, cebolla y aceite es una comida completa sin encender nada. Con un termo de agua caliente añades purés instantáneos, cuscús, copos de avena, sopas de sobre e infusiones sin volver a usar el hornillo.

Si solo puedo comprar dos cosas, ¿cuáles son?

Un detector de monóxido de carbono conforme a la norma EN 50291 y un termo de acero grande, dando por hecho que ya tienes despensa básica y agua en casa. El detector es lo único de toda la lista que puede evitar una muerte, y el termo convierte un solo encendido en agua caliente para todo el día, que es lo que de verdad reduce el consumo de combustible y el número de veces que manejas fuego. El hornillo de gas es la tercera compra, no la primera.

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