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Última actualización: Agosto 2026

Kit de Emergencia para Casa: Preparación Familiar Completa

Equipo SuperVivencia ·
Equipo SuperVivencia 2 de Marzo, 2026 40 min de lectura
kit de supervivencia 72 horas - mochila de emergencia

Redacción de SuperVivencia

En SuperVivencia partimos de una idea sencilla: la preparación para emergencias empieza en el hogar, no en el monte. No importa si vives en una gran ciudad o en un pueblo: un apagón general, una inundación, un temporal de nieve, un incendio forestal cercano o una avería grave en la red de agua pueden dejarte sin suministros y sin información durante horas o días. Un kit de emergencia para casa bien planificado hace que esas horas sean incómodas en lugar de peligrosas.

Esta guía te lleva de la lista de la compra al plan familiar: cuánta agua necesitas y cómo potabilizarla, qué comida aguanta sin nevera, cómo tener luz y carga sin red eléctrica, cómo comunicarte cuando el móvil no funciona, qué papeles y qué dinero conviene tener a mano, y cómo mantener todo eso vivo con un calendario de revisiones que se cumpla de verdad.

Respuesta Rápida: Qué Debe Llevar un Kit de Emergencia para Casa

Un kit de emergencia para casa es la reserva de agua, alimento, energía, salud y documentación que permite a tu familia vivir en su propia vivienda —o salir de ella con lo puesto— sin depender de suministros exteriores. Como mínimo debe cubrir 72 horas y contener:

  • Agua: 4 litros por persona y día (2 de bebida y 2 de higiene) más un sistema de potabilización de respaldo.
  • Alimento: unas 2.000 kcal por persona y día en productos que no necesiten frío ni cocción, y un abrelatas manual.
  • Luz y energía: una linterna o frontal por persona con pilas de repuesto, una batería externa cargada y una radio a pilas o de dinamo.
  • Salud: botiquín de primeros auxilios y una reserva de al menos dos semanas de la medicación crónica de la casa.
  • Papeles y dinero: copias de DNI, pólizas y recetas en bolsa estanca, y efectivo en billetes pequeños.
  • Abrigo y protección: mantas térmicas o sacos, calzado resistente, guantes de trabajo y silbato.
  • Plan: punto de encuentro, contacto de referencia fuera de la zona y reparto de tareas escrito, no memorizado.

Todo junto, en un punto conocido por todos los miembros de la casa y accesible a oscuras.

Por Qué Preparar un Kit de Emergencia en Casa

La razón no es el catastrofismo, es la aritmética de los servicios de emergencia. Cuando un suceso afecta a un barrio entero, a una comarca o a un país, los recursos públicos se reparten por prioridad: primero las personas en riesgo vital, después las infraestructuras, y al final los hogares que solo están incómodos. Ese "al final" puede tardar dos o tres días en llegar. La preparación doméstica no sustituye a Protección Civil ni al 112: lo que hace es sacarte de la cola para que quien de verdad está en peligro llegue antes.

Lo que ha pasado en España en los últimos años

No hace falta imaginar escenarios raros. El apagón del 28 de abril de 2025 dejó buena parte de la península sin electricidad durante horas: sin datáfonos ni cajeros, sin semáforos, con la telefonía móvil cayendo a medida que se agotaban las baterías de las antenas y con mucha gente sin más fuente de información que una radio de pilas. La DANA de finales de octubre de 2024 en la provincia de Valencia mostró lo contrario: no un corte generalizado y breve, sino una zona concreta incomunicada, con casas inundadas, garajes anegados y accesos cortados durante días. Y el temporal Filomena de enero de 2021 dejó a media Madrid sin poder salir a comprar durante casi una semana por nieve y hielo.

Los tres episodios comparten un patrón: el problema no fue la falta de tiendas, fue que no se podía llegar a ellas o no se podía pagar en ellas. Un hogar con agua, comida, luz y algo de efectivo pasa ese tramo sin drama. Un hogar sin nada de eso depende de que alguien se lo lleve.

Qué recomiendan las administraciones

La Comisión Europea presentó en marzo de 2025 su estrategia de preparación, que recomienda a la ciudadanía tener autonomía para al menos 72 horas ante una crisis. Es la misma cifra que manejan las guías de protección civil de otros países europeos y la que usamos en toda esta guía como suelo, no como techo. Puedes ampliar el contexto en nuestro artículo sobre las recomendaciones de la UE.

En España el marco general lo fija la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil, que reparte competencias entre Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos. Para ti, lo práctico es esto: tu ayuntamiento tiene planes de emergencia municipales y puntos de reunión previstos, y tu comunidad autónoma tiene planes específicos por riesgo (inundaciones, incendios forestales, nevadas, sísmico). Merece la pena buscar una vez, con calma, cuál es el riesgo dominante de tu municipio: no se prepara igual una casa en una rambla mediterránea que un piso en una ciudad del interior.

Prepararse no es prever qué va a pasar. Es reducir la lista de cosas que pueden salir mal a una lista que ya tienes resuelta.

Los tres niveles: 72 horas, dos semanas y un mes

Montar el kit de golpe desanima y sale caro. Funciona mucho mejor por capas, y cada capa resuelve un tipo de suceso distinto:

NivelQué cubreEscenario típicoEspacio que ocupa
Nivel 1 — 72 horasAgua, comida sin cocción, luz, radio, botiquín, efectivo, mochila de salidaApagón general, temporal, corte de agua, evacuación rápidaUn armario o dos cajas
Nivel 2 — 2 semanasLo anterior más despensa profunda, potabilización, energía recargable, higiene y saneamientoZona aislada por inundación o nieve, avería prolongada de redMedia alacena y un rincón del trastero
Nivel 3 — 1 mesReserva de larga duración, cocina autónoma, repuestos, plan económicoCrisis de suministro extendida o vivienda rural aisladaUn armario completo o parte del garaje

Empieza y cierra el nivel 1 antes de tocar el 2. Un kit de 72 horas completo vale más que un kit de un mes con agujeros, porque la mayoría de los sucesos reales se resuelven dentro de esas primeras 72 horas.

Kit Básico: Lo Imprescindible

El kit básico de emergencia para casa cubre seis necesidades. Si te falta una, el kit entero cojea: de poco sirve tener comida para una semana si no puedes abrir una lata, y de poco sirve una linterna magnífica si las pilas llevan cuatro años dentro.

Agua

La regla de trabajo es almacenar 4 litros por persona y día como mínimo (2 para beber, 2 para higiene y cocina). Para una familia de cuatro personas durante 72 horas son 48 litros: unas ocho garrafas de seis litros, que caben debajo de una cama. Guárdalas en plástico alimentario, en sitio fresco y oscuro, nunca directamente sobre suelo de garaje ni junto a productos de limpieza, porque el plástico deja pasar olores. Rota cada seis meses. Para situaciones largas, un filtro de agua portátil multiplica el valor de esa reserva.

Alimentación

Alimentos no perecederos que no necesiten frío ni cocción: conservas de pescado, legumbre cocida en bote, paté, tomate frito, fruta en almíbar, barritas, frutos secos, galletas, leche UHT y comida liofilizada. Calcula unas 2.000 kcal por persona y día y sube esa cifra si en casa hay adolescentes o alguien que vaya a hacer esfuerzo físico. Un abrelatas manual y un cuchillo que corte valen más que la mitad de la despensa.

Primeros auxilios y medicación

Un botiquín completo con gasas, vendas, esparadrapo, suero fisiológico, antiséptico, tiritas de varios tamaños, guantes, tijeras, pinzas, analgésicos y antitérmicos de uso habitual, y una guía de primeros auxilios en papel. Aparte, la medicación crónica de cada miembro de la casa con reserva para al menos dos semanas y la lista escrita de principios activos y dosis.

Iluminación y energía

Una linterna o un frontal por persona con pilas de repuesto, mecheros, un cargador solar o batería externa para mantener los móviles operativos y una radio de emergencia a pilas o de dinamo. Los frontales tienen una ventaja concreta sobre las linternas: te dejan las dos manos libres para hacer algo mientras alumbras.

Abrigo, higiene y herramientas

Mantas térmicas, un saco o manta gruesa por persona, calzado cerrado y resistente, guantes de trabajo, mascarillas FFP2 (útiles con humo o polvo en suspensión), silbato, papel higiénico, toallitas, bolsas de basura resistentes, cinta americana, cuerda y una herramienta multiusos. Añade una llave de paso de gas o una llave inglesa pequeña si la tuya necesita herramienta para cerrarse.

Documentación y dinero

Copias de documentos importantes en bolsa estanca: DNI, pasaportes, libro de familia, escritura o contrato de alquiler, póliza del seguro con el teléfono de siniestros, informes médicos y recetas, cartilla veterinaria si hay mascotas, y contactos de emergencia escritos en papel. Añade efectivo en billetes pequeños (nuestra recomendación es un fondo de entre 200 y 500 euros en billetes de 5, 10 y 20). En el apagón de 2025 quedó claro que sin datáfono ni cajero solo funciona el dinero físico, y que en un comercio sin luz nadie tiene cambio de un billete de 50.

El kit que salva no es el más completo, es el que sabes encontrar a oscuras y con prisa.

Almacenamiento y Potabilización de Agua

El agua es la prioridad absoluta y la partida más pesada del kit. Sin comida se aguantan semanas; sin agua, la cosa se mide en días, y con calor, en menos. Además es lo primero que falla en una inundación, porque la red se contamina aunque el grifo siga dando caudal.

El sistema de tres capas

  1. Reserva inmediata (72 horas): garrafas de agua envasada sin abrir. Mínimo 48 litros para una familia de cuatro. Es la capa que no requiere hacer nada: se abre y se bebe.
  2. Reserva extendida (2 semanas): bidones de 20-25 litros de plástico alimentario con agua del grifo, etiquetados con la fecha de llenado y rotados cada seis meses. Sale prácticamente gratis y es la capa que más rendimiento da por euro.
  3. Capacidad de potabilización: un filtro de agua portátil más pastillas potabilizadoras como respaldo. Convierte cualquier fuente cercana en agua bebible y hace que tu autonomía deje de depender del volumen almacenado.

Envases: qué sirve y qué no

Sirve el plástico alimentario (las propias garrafas de agua envasada, bidones específicos para agua, garrafas de zumo bien lavadas) y sirven los bidones de grado alimentario de 20-25 litros con grifo. No sirven las garrafas que hayan contenido leche o caldo, porque los restos de proteína y grasa se quedan en el plástico y siembran la reserva de bacterias, ni por supuesto ningún envase que haya tenido producto químico. Un bidón lleno de 25 litros pesa más de 25 kilos: si vas a tener que moverlo, es mejor repartir en garrafas de 5 a 8 litros.

Guarda el agua lejos de la luz directa (favorece el crecimiento de algas), lejos de fuentes de calor y sin apoyar los bidones directamente en el cemento del garaje, que transmite humedad y olores. Y no la coloques donde te bloquee la salida: en una evacuación con prisa, un pasillo lleno de garrafas es un problema.

El agua que ya tienes en casa y no cuentas

Antes de comprar nada, ten localizados los depósitos que ya existen en tu vivienda. Si el corte se anuncia o lo detectas pronto, llena la bañera, los cubos y las ollas grandes en los primeros minutos: la presión de la red tarda un rato en caer del todo. Y en muchas viviendas hay reservas permanentes que la gente ignora:

Descarta el agua de radiadores, del circuito de calefacción, de piscinas tratadas químicamente y de aljibes en desuso: llevan aditivos que no se eliminan hirviendo ni filtrando.

Cómo potabilizar: qué elimina cada método

Ningún método sirve para todo. Esta es la parte que casi nadie mira antes de comprar y la que decide si el agua es realmente segura:

MétodoBacteriasVirusProtozoos (Giardia, Cryptosporidium)Químicos y metalesLimitación práctica
HervidoSíSíSíNoGasta combustible y no quita turbidez ni sabor
Pastillas de cloro o lejía apta para agua de bebidaSíSíParcial: el Cryptosporidium resisteNoRequiere tiempo de contacto y deja sabor
Pastillas de dióxido de cloroSíSíSí, con tiempo de contacto largoNoEspera prolongada frente al agua turbia
Filtro de fibra hueca o cerámicoSíNo (el poro es mayor que un virus)SíNo, salvo con carbón activoSe colmata con agua sucia; el frío puede reventarlo
Purificador con carbón activoSegún modeloSegún modeloSegún modeloMejora sabor, cloro y algunos compuestosDepende por completo de la especificación del fabricante
Luz UV portátilSíSíSíNoNecesita agua clara y pilas o carga

La combinación que cubre casi todo es sencilla: decantar y filtrar primero, desinfectar después. Deja reposar el agua turbia, cuélala por un paño limpio o un filtro de café para quitar sólidos, pásala por el filtro portátil y remátala con pastillas o hervido. Para el hervido, la referencia habitual es mantener el borboteo un minuto, y unos tres minutos por encima de los 2.000 metros de altitud, donde el agua hierve a menor temperatura.

Si usas lejía, solo vale la que lleve en la etiqueta la mención expresa de que es apta para la desinfección de agua de bebida: la lejía perfumada, con detergente o con aditivos no sirve. La dosis y el tiempo de espera los marca el envase del producto, que es lo que debes seguir; no hay una cifra universal porque la concentración de cloro activo cambia de una marca a otra. Y ojo con las fechas: la lejía pierde eficacia con el tiempo, así que la del kit se rota como cualquier otro consumible.

Agua para higiene y saneamiento

La mitad de tu consumo previsto no es para beber. Si además el saneamiento falla —una inundación puede dejar sin evacuación el edificio entero—, necesitas un plan para eso: bolsas de basura resistentes dobladas dentro del inodoro, arena de gato o serrín para cubrir, y bolsas de cierre hermético para aislar los residuos. Suena desagradable y es exactamente el detalle que convierte tres días encerrado en algo insalubre si no lo has previsto.

Reserva de Alimentos

La despensa de emergencia no es una caja sellada en el trastero: es tu despensa habitual, un poco más profunda. El método que mejor funciona se llama despensa profunda y consiste en comprar de lo que ya comes, pero un poco más, colocar lo nuevo detrás y consumir siempre lo de delante. Es el principio FIFO (primero en entrar, primero en salir) aplicado a la cocina, y tiene dos ventajas sobre el kit sellado: no caduca nada porque todo rota, y en una emergencia comes lo mismo de siempre, que es un detalle nada menor con niños o con gente mayor en casa.

Para calcular la cantidad, multiplica personas por días por 2.000 kcal y reparte esa cifra entre productos que aguanten sin frío. Añade un margen del 20 % por lo que se estropee, por lo que no apetezca y por si aparece alguien más en casa: en una emergencia de barrio, es normal acabar dando de comer a un vecino.

AlimentoCalorías/unidadDuraciónNecesita cocción
Conservas de atún/pollo200-300 kcal3-5 añosNo
Arroz/pasta350 kcal/100g2+ añosSí
Galletas/crackers450 kcal/100g1-2 añosNo
Frutos secos600 kcal/100g6-12 mesesNo
Comida liofilizadaVariable25+ añosSolo agua caliente
Barritas energéticas200-400 kcal1-2 añosNo

Las duraciones de la tabla son orientativas y siempre manda la fecha impresa en el envase. Para almacenamiento a largo plazo, consulta nuestra guía sobre cómo almacenar alimentos a largo plazo.

Caducidad y consumo preferente no son lo mismo

La distinción está en el etiquetado europeo y cambia por completo cómo gestionas la rotación. La fecha de caducidad ("fecha de caducidad: …") marca seguridad microbiológica: pasada esa fecha el alimento no debe consumirse. La fecha de consumo preferente ("consumir preferentemente antes de…") marca calidad: pasado el plazo, el producto puede haber perdido textura, aroma o propiedades, pero no se vuelve peligroso por el mero hecho de cruzar la fecha si el envase está íntegro y se ha conservado bien. La mayoría de la despensa de emergencia —arroz, pasta, conservas, legumbre seca, azúcar, sal— lleva consumo preferente, no caducidad.

Lo que sí es motivo de descarte inmediato, con fecha o sin ella: latas hinchadas, abombadas, oxidadas por dentro, con fugas o que expulsan líquido al abrirse; envases con la soldadura dañada; y cualquier conserva casera de la que dudes. El riesgo de botulismo no se ve ni se huele, y no se elimina probando un poco.

El frigorífico y el congelador durante un apagón

La regla de oro es no abrirlos. Un frigorífico cerrado mantiene temperatura segura unas horas; un congelador lleno aguanta bastante más que uno medio vacío, porque la masa congelada actúa de acumulador de frío. Trucos que funcionan: llenar los huecos del congelador con botellas de agua (que además te dan reserva de agua fría y de agua potable al descongelarse), pasar al frigorífico lo que vayas a consumir antes de que se corte la luz si el aviso llega con tiempo, y consumir por orden: primero lo del frigorífico, después lo del congelador, y solo al final la despensa de emergencia.

Para decidir si algo se tira, el criterio práctico es la temperatura, no el reloj: si un alimento perecedero ha estado por encima de temperatura de refrigeración durante horas, se descarta. Recongelar carne o pescado que se ha descongelado del todo es mala idea. Un termómetro de frigorífico barato dentro del congelador resuelve la duda de un vistazo, y un truco doméstico clásico consiste en dejar un vaso con hielo dentro: si al volver te lo encuentras convertido en un bloque de agua recongelada, sabes que hubo descongelación completa aunque ahora esté frío.

Dietas especiales, alergias y bebés

Si en casa hay celiaquía, alergia a frutos secos, diabetes, intolerancia a la lactosa o una dieta médica, la despensa de emergencia tiene que respetarla igual que la de todos los días: una emergencia es el peor momento posible para una reacción alérgica con los servicios sanitarios saturados. Con bebés, la reserva se calcula aparte: leche de fórmula suficiente, agua envasada de mineralización débil para prepararla, pañales, toallitas y algún tarrito. Y con cualquier dieta específica conviene tener anotado el listado en la propia caja, para que otra persona pueda montar una comida sin equivocarse.

Energía, Iluminación y Temperatura

Un apagón prolongado es el escenario más probable de todos y el que peor lleva la gente, porque afecta a la vez a la luz, a la nevera, al agua caliente, a la calefacción, al ascensor y a la información. Prepárate con:

Qué fuente de energía elegir según lo que necesites mover

OpciónPara qué sirveUso en interiorRecargaPunto débil
Pilas + linternas y radioLuz e informaciónSíSe sustituyenCaducan y se olvidan dentro del aparato
Batería externa (power bank)Móviles, frontales, tabletSíRed o panel solarSe descarga sola si no se revisa
Panel solar plegableRecarga de lo anteriorNecesita exterior o ventanaSol directoRinde poco con nubes o en invierno
Estación de energía portátilRouter, portátil, CPAP, pequeño electrodomésticoSí, no emite gasesRed, coche o solarPeso y capacidad limitada; no mueve la casa entera
Generador de combustibleCargas altas y largasNo, jamás en interior ni en garajeGasolina o gasMonóxido de carbono, ruido, almacenar combustible

En un piso, la respuesta casi siempre es batería externa más panel solar, y si el presupuesto da, una estación de energía portátil. El generador de combustión solo tiene sentido en vivienda unifamiliar con exterior, y siempre lejos de ventanas y respiraderos.

Seguridad: el monóxido de carbono y el fuego

Esta es la parte donde una emergencia manejable se convierte en una tragedia. Nunca uses en interior un generador de gasolina, una barbacoa de carbón, un brasero de picón ni un hornillo de gas sin ventilación. El monóxido de carbono no huele, no irrita y produce sueño y confusión antes de que la persona entienda lo que le pasa: se han dado intoxicaciones familiares completas por calentar una habitación con una barbacoa. Si cocinas con hornillo de gas dentro de casa, hazlo el tiempo mínimo y con ventilación cruzada.

Con las velas, lo mismo pero con fuego: base estable no inflamable, lejos de cortinas, nunca en una habitación donde duerma alguien, y apagadas antes de acostarse. Un frontal LED cuesta poco y elimina el riesgo entero. Un detector de monóxido de carbono a pilas es uno de los aparatos con mejor relación entre lo que cuesta y lo que evita, sobre todo si en casa hay caldera, estufa o chimenea; la normativa española no lo exige en vivienda particular, pero eso no lo hace menos recomendable.

Frío y calor extremos dentro de casa

Sin calefacción en invierno, la estrategia no es calentar la casa, es calentar a las personas y una sola habitación. Elige la estancia más pequeña y con menos superficie de ventana, cierra el resto, tapona las rendijas de las puertas con toallas, cuelga mantas sobre las ventanas por la noche y baja el colchón al suelo o aísla la cama del suelo frío con cartón o esterillas. Vestirse por capas, gorro incluido, y beber líquidos calientes hace más que cualquier aparato. Vigila especialmente a bebés y personas mayores, que pierden calor mucho más rápido y avisan menos.

En una ola de calor con apagón, el planteamiento se invierte: baja persianas y cierra ventanas durante el día, abre de madrugada, quédate en la planta más baja, moja la piel con paños húmedos, y bebe agua con constancia aunque no tengas sed. Si aparecen mareo, confusión, piel seca y caliente o dejas de sudar, es una urgencia médica: llama al 112. Sobre esto conviene ser claro: esta guía no sustituye a un profesional sanitario, y ante síntomas serios lo correcto es pedir ayuda, no gestionarlo en casa.

Plan de Comunicaciones Familiar

En una emergencia las redes móviles se saturan en minutos, y si el corte eléctrico se prolonga, las antenas van cayendo según se agotan sus baterías de respaldo. Da igual lo bueno que sea tu teléfono: si la red no está, no hay llamada. Por eso el plan de comunicaciones se escribe antes, en papel, y se ensaya.

El plan familiar mínimo

Cómo se comunica uno cuando la red está saturada

Tres reglas que cambian mucho las probabilidades. Primera: manda un SMS o un mensaje de texto en lugar de llamar. Ocupa una fracción del ancho de banda de una llamada, se encola y acaba entrando cuando la red respira. Segunda: sé breve y concreto ("estoy bien, en casa de X, no llames"), porque cada intento de llamada de un familiar preocupado congestiona más la celda. Tercera: ahorra batería desde el minuto uno, con brillo al mínimo, modo ahorro y datos y wifi apagados si no los usas; el móvil buscando cobertura sin parar es lo que más consume.

Ten presente también el sistema ES-Alert, el aviso de emergencia que las autoridades pueden enviar a todos los móviles de una zona geográfica. No hay que instalar ninguna aplicación ni darse de alta: llega solo, con un tono muy alto aunque el teléfono esté en silencio. Si recibes uno, léelo entero antes de moverte y sigue exactamente lo que indique.

Qué medio usar y qué esperar de cada uno

MedioDepende de infraestructuraLicencia en EspañaAlcance realistaUso recomendado
Llamada de móvilSí (antenas y red eléctrica)NoTotal mientras haya redSolo para el 112 y para lo urgente
SMS / mensajeríaSí, pero mucho menos exigenteNoTotal mientras haya redPrimera opción para avisar de que estás bien
Radio FM a pilasSolo del emisorNoRecepción provincial o regionalInformación oficial. Insustituible
Walkie PMR446NoNo, uso libreCientos de metros en ciudad; kilómetros con visión directaFamilia dentro del barrio o del edificio
Banda ciudadana (CB 27 MHz)NoNo, uso libreVarios kilómetros según antena y terrenoEntorno rural y contacto con carretera
RadioaficiónNoSí, requiere licenciaMuy amplioSolo si ya tienes la licencia y el equipo

Una advertencia sobre los walkies: las cajas anuncian alcances de 8 o 10 kilómetros, y esa cifra corresponde a visión directa perfecta, de cumbre a cumbre y sin obstáculos. Los PMR446 son de uso libre precisamente porque su potencia está limitada, así que dentro de una ciudad, con edificios de por medio, el alcance real se mide en centenares de metros y a veces no atraviesa ni tres plantas de hormigón. Siguen siendo utilísimos para coordinarse dentro de un edificio o de una urbanización, pero no son un sustituto del móvil a distancia. Puedes ver opciones en comunicación y navegación y en nuestra guía de walkie talkies de largo alcance.

La radio a pilas o de dinamo merece un párrafo propio porque es el aparato que más se agradece y menos se compra. En un apagón general, con el móvil sin datos y la televisión muerta, la FM sigue emitiendo y es la vía por la que llegan los avisos oficiales, los cortes de carretera y las previsiones de restablecimiento. Ten anotadas dos o tres frecuencias de emisoras nacionales y de la autonómica en el mismo papel de los teléfonos, porque buscar en el dial a oscuras y con nervios es más difícil de lo que parece. Amplía en nuestra guía de radios de emergencia.

Botiquín, Medicación y Salud en Casa

El botiquín de emergencia no es el cajón del baño. El cajón del baño tiene tres cajas empezadas y un jarabe de 2019. El botiquín es una bolsa o caja cerrada, con contenido revisado y con una lista pegada por dentro de la tapa.

Qué debería contener

La medicación crónica es el punto ciego del kit

La receta electrónica es una comodidad enorme el 99 % de los días y una dependencia el día del apagón: si el sistema informático de la farmacia no puede consultar tu prescripción, dispensar se complica. Por eso conviene tener siempre un colchón de medicación, gestionado con tu médico dentro de las pautas de dispensación —esto no es un permiso para acumular por tu cuenta—, y llevar encima la lista escrita de tus tratamientos. Presta atención especial a lo que necesita frío, como algunas insulinas: prevé una nevera portátil con acumuladores y consulta a tu farmacéutico cómo actuar si se rompe la cadena de frío. Si alguien en casa depende de un equipo eléctrico vital (concentrador de oxígeno, CPAP, bomba), habla por adelantado con tu equipo sanitario y con tu distribuidora eléctrica para conocer el protocolo de tu zona, y prevé una estación de energía con autonomía suficiente.

Formación: lo que no se compra

Un botiquín completo en manos de alguien que no sabe usarlo hace poco más que tranquilizar. Un curso presencial de primeros auxilios y de RCP con desfibrilador, de los que organizan servicios de emergencias, ayuntamientos y entidades acreditadas, es probablemente la mejor mejora que puedes hacerle a tu preparación doméstica. Y una nota de prudencia que va en serio: ante una hemorragia que no cede, dolor torácico, pérdida de consciencia, dificultad para respirar o cualquier duda razonable, lo correcto es llamar al 112 y seguir sus instrucciones, no buscar en internet.

Casi todo lo que decide una emergencia doméstica se resuelve en frío, meses antes, con una lista y una tarde. Nada de eso se puede comprar el mismo día.

Gas, Electricidad, Agua y Fuego Durante la Emergencia

Conoce tus llaves de corte antes de necesitarlas

Localiza hoy tres cosas y enseña a toda la casa dónde están: la llave de paso general del agua, la llave de corte del gas y el cuadro eléctrico con su interruptor general. Comprueba que la llave de agua gira (las que llevan diez años sin tocarse suelen estar agarrotadas) y que sabes qué automático corresponde a cada circuito, con las etiquetas puestas. Es información que ocupa cinco minutos y que en una fuga o una inundación vale una vivienda entera.

En caso de inundación inminente, corta la electricidad desde el general antes de que el agua llegue a los enchufes, y no vuelvas a darla hasta que un profesional revise la instalación. Si hueles a gas: no acciones interruptores, no enciendas nada, no uses el móvil dentro, cierra la llave, ventila abriendo ventanas y sal del inmueble para llamar desde fuera.

Fuego: lo que de verdad se usa en una casa

La normativa no obliga a tener extintor en una vivienda particular, pero un extintor de polvo ABC accesible en la cocina o el pasillo, con su revisión al día, y una manta ignífuga colgada cerca de los fogones cubren los dos incendios domésticos más frecuentes. La manta es especialmente útil con el fuego de sartén, donde echar agua es exactamente lo peor que se puede hacer: el aceite proyecta la llama por toda la cocina. Se tapa la sartén, se apaga el fuego y se deja enfriar sin destapar.

Añade detectores de humo a pilas en los pasillos que dan a los dormitorios. Cuestan poco, avisan mientras duermes —que es cuando muere la gente en los incendios domésticos— y solo piden que cambies la pila una vez al año y que pulses el botón de prueba de vez en cuando.

Confinarse o evacuar

Son dos protocolos opuestos y la decisión no la tomas tú a solas: la marcan las autoridades por megafonía, por radio o por ES-Alert. Como referencia general, un escape químico, una nube de humo o un temporal muy violento suelen resolverse confinándose: dentro, ventanas y puertas cerradas, ventilación y aire acondicionado apagados, rendijas selladas con toallas o cinta, en la habitación interior más alejada del exterior. Una inundación, un incendio en el edificio o un riesgo estructural exigen evacuar: mochila preparada, calzado y ropa de abrigo, corte de suministros si da tiempo, y salir por la ruta indicada sin usar el ascensor.

Un matiz que se pasa por alto en zona inundable: en una crecida nunca bajes al garaje a mover el coche. Es una de las causas de muerte más repetidas en inundaciones, porque el agua entra por la rampa en segundos y la presión impide abrir las puertas. El coche es reemplazable.

Documentos, Dinero y Seguros

La carpeta que sale contigo

Prepara una carpeta o bolsa estanca con copias de: DNI y pasaporte de cada miembro, libro de familia, escritura o contrato de alquiler, póliza de hogar completa con el teléfono de siniestros, tarjetas sanitarias, recetas e informes médicos, títulos y certificados difíciles de reponer, cartilla veterinaria y ficha del microchip de las mascotas, y una hoja con los contactos de emergencia. Duplica todo eso en un USB cifrado y en una copia en la nube, y guarda una tercera copia en casa de un familiar que viva en otra zona. La regla es la misma que en informática: si solo hay una copia, no hay copia.

Efectivo: por qué y en qué billetes

El apagón de 2025 fue una lección práctica sobre dinero físico. Sin conexión no hay datáfono, sin electricidad no hay cajero y muchos comercios pasaron el día vendiendo solo en efectivo, con lo que hubiera en la caja como único cambio. Por eso la recomendación no es solo tener dinero, es tener billetes pequeños y monedas: con un billete de 50 en un supermercado a oscuras es fácil que no puedas comprar pan. Guarda ese fondo separado del monedero habitual, en la carpeta de emergencia, y decide una cantidad que te resulte razonable perder en caso de robo o incendio.

Seguro de hogar: dos cosas que conviene saber antes

Primera: en España, los daños por riesgos extraordinarios —entre ellos inundaciones extraordinarias, tempestades ciclónicas atípicas y terremotos— los indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros, siempre que tengas una póliza en vigor que incluya la cobertura correspondiente, ya que el recargo del Consorcio se paga con el recibo del seguro. Es decir: no se contrata aparte, pero sí hace falta tener seguro. Si nunca has mirado tu póliza, esta es la razón para hacerlo antes de que llueva.

Segunda: la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro establece la obligación de comunicar el siniestro a la aseguradora en un plazo de siete días desde que lo conoces, salvo que tu póliza fije un plazo mayor. Con la casa revuelta es fácil que se te pase, así que apunta el plazo en la propia carpeta. Y antes de tirar nada, documenta: fotos y vídeo de todos los daños, de los bienes afectados y de las facturas que conserves. Un inventario fotográfico de la vivienda hecho hoy, con calma, habitación por habitación y guardado en la nube, es el mejor aliado que puedes tener frente a un perito.

Guía Habitación por Habitación

Repartir el kit por la casa parece contradictorio con la idea de tenerlo todo junto, y no lo es: hay un núcleo central (la reserva grande) y hay elementos que solo sirven si están donde vas a necesitarlos. Una linterna en el trastero no te ayuda cuando el apagón te pilla en la cama.

Entrada principal

La mochila de evacuación preparada junto a la puerta, con lo necesario para 72 horas fuera de casa, la carpeta de documentos y un juego de llaves de repuesto. Al lado, calzado cerrado y una chaqueta por persona. Si tienes que salir en dos minutos, todo lo que esté en ese metro cuadrado sale contigo, y lo demás se queda. Consulta nuestra guía del kit de supervivencia de 72 horas para montarla.

Cocina

Despensa de emergencia organizada por fecha con lo nuevo detrás, abrelatas manual (dos, que son baratos y se pierden), mecheros y cerillas en bote hermético, hornillo de camping con su combustible guardado aparte, manta ignífuga junto a los fogones, bolsas de basura resistentes, film y papel de aluminio, y platos y cubiertos desechables para los días en que fregar sea un lujo. Una libreta con la lista de la despensa pegada al armario evita el clásico "creía que teníamos".

Dormitorio principal

Linterna o frontal en la mesilla, siempre en el mismo sitio; calzado resistente debajo de la cama (para evacuar sobre cristales o escombros); una copia de documentos y parte del efectivo; y el móvil cargando cada noche, que en la práctica es tu batería de partida. Si vives en zona sísmica o de riesgo estructural, añade un silbato colgado del cabecero.

Habitación de los niños

Una linterna adaptada a su edad y que sepan usar, la ficha de contacto plastificada en la mochila del colegio, un cambio de ropa preparado y algo que les tranquilice: un peluche, un juego de cartas, un cuaderno. Nadie piensa en esto al montar un kit y es lo que decide si una noche sin luz es una aventura o un mal recuerdo. Y explícales el plan con naturalidad, sin dramatismo: los niños llevan mucho mejor una emergencia cuando saben qué se espera de ellos.

Baño

Botiquín completo y accesible, medicación crónica, higiene extra (papel higiénico, toallitas, gel hidroalcohólico, compresas y tampones, pañales), bolsas de cierre hermético para residuos, y un cubo con tapa. Si el saneamiento falla, este es el punto donde se gestiona el problema.

Trastero, garaje o despensa

La reserva principal de agua, el grueso de la comida de larga duración, herramientas (palanca, martillo, alicates, llave inglesa, hacha pequeña si tienes chimenea), cuerda, lonas, cinta americana, y material de camping que dobla como equipo de emergencia: tienda, sacos, esterillas, hornillo y bidones. Ojo con dos cosas: no guardes combustible dentro de la vivienda, y no pongas la reserva de agua donde bloquee la salida.

Coche

El coche es tu kit de emergencia móvil y muchas veces el que se usa primero. Manta térmica, agua, algo de comida no perecedera, linterna, cargador de móvil, chaleco y triángulos (o baliza V-16 conectada, obligatoria a partir de 2026), un botiquín pequeño y el depósito por encima de la mitad en temporada de riesgo. Lo desarrollamos en nuestra guía del kit de emergencia para el coche.

Adapta el Kit a tu Vivienda y a tu Familia

Las listas genéricas fallan porque un piso de 60 metros en una capital y una casa aislada en el campo tienen problemas distintos. Estas son las diferencias que más pesan:

Piso en ciudad

Tu limitación es el espacio y tu riesgo principal es la dependencia: sin luz no hay ascensor, y en un edificio alto eso aísla a las personas mayores o con movilidad reducida de la planta baja. La reserva de agua se reparte bajo camas y en la parte alta de armarios. Nada de combustión en interior, así que la energía se resuelve con baterías y panel solar en ventana o balcón. Habla con tus vecinos y con la comunidad: saber quién vive solo, quién es mayor y quién tiene formación sanitaria es la mejor infraestructura de emergencia de un bloque.

Vivienda unifamiliar

Tienes espacio y exterior, así que puedes plantearte generador (siempre fuera), depósito de agua mayor, barbacoa o cocina exterior y una reserva de leña si hay chimenea. A cambio, tu perímetro es más largo: revisa cubierta, canalones y desagües antes de la temporada de lluvias, y si vives en interfaz urbano-forestal, mantén la franja perimetral desbrozada y sin material combustible pegado a la fachada. En zona de incendios forestales, esa franja es la medida que más protege la casa.

Zona rural o aislada

Aquí el corte no dura horas, dura días, y la ayuda tarda más en llegar por definición. Sube el objetivo del nivel 1 al nivel 3 directamente: reserva de un mes, combustible almacenado con seguridad, herramienta para despejar un camino, y comunicación que no dependa de la cobertura móvil. Si dependes de pozo o de bombeo eléctrico, prevé cómo sacar agua sin electricidad, porque un pozo lleno con la bomba parada es un pozo inservible.

Bebés y niños pequeños

Leche de fórmula y agua envasada adecuada para prepararla, biberones y método para esterilizarlos sin electricidad, pañales de sobra, toallitas, crema, un termómetro fiable, ropa de abrigo y algo de entretenimiento. Los bebés pierden calor y se deshidratan mucho más rápido que un adulto: en frío y en calor son la prioridad de vigilancia de la casa.

Personas mayores o con dependencia

Medicación con reserva amplia y lista escrita, gafas de repuesto, pilas de audífono, bastón o andador accesible, una manta extra y un plan de evacuación realista para alguien que no baja seis pisos por escalera. Si hay equipos médicos eléctricos, la autonomía energética deja de ser una comodidad. Y hay un detalle sencillo que salva situaciones: acordar con un vecino un aviso de comprobación diario.

Mascotas

Agua y pienso para los mismos días que para las personas, comedero plegable, correa y bozal, transportín accesible, cartilla veterinaria y número de microchip en la carpeta, medicación si la toma, y bolsas y empapadores. En un realojo, no todos los espacios admiten animales: tener el transportín y la documentación a mano cambia las opciones que te ofrecen.

Errores Habituales y Calendario de Revisión

Los fallos que vemos una y otra vez

  1. Comprar el kit y no abrirlo nunca. Un kit cerrado en el trastero es una compra, no una preparación. Ábrelo, revisa qué trae y quítale lo que no vayas a usar.
  2. Dejar las pilas dentro de los aparatos. Se sulfatan y destrozan los contactos. Guárdalas aparte, en su blíster, y pegadas al aparato con una goma.
  3. No probar nada. Enciende la radio, sintoniza, prueba el hornillo en la terraza, monta el filtro de agua una vez. El día del apagón no es el momento de leer un manual con una linterna en la boca.
  4. Guardar comida que nadie quiere comer. Si no te la comerías un martes cualquiera, tampoco te la vas a comer con estrés y sin luz. Y con niños, menos.
  5. Un solo punto de fallo. Toda la reserva de agua en un bidón, todos los documentos en un USB, toda la luz en una linterna. Duplica lo barato.
  6. Olvidar el abrelatas, las gafas de repuesto y el cargador del coche. El clásico de los tres detalles que arruinan una lista impecable.
  7. Nada de efectivo. El error más repetido desde que pagamos con el móvil.
  8. No contar con las mascotas ni con las dietas especiales. Se resuelve en cinco minutos y no se hace casi nunca.
  9. Preparar solo para la evacuación. Lo más probable, con diferencia, es quedarte en casa. La mochila es el complemento; la reserva doméstica es la base.
  10. No contarlo en casa. Si solo tú sabes dónde está todo y ese día no estás, el kit no existe.

Calendario de revisión que sí se cumple

Un kit sin mantenimiento se degrada solo: las pilas se descargan, el agua se estanca, los niños crecen y la ropa de repuesto ya no les vale. Enlaza la revisión con algo que ya haces —el cambio de hora, el inicio de curso, tu cumpleaños— y no dependerás de acordarte.

FrecuenciaQué revisasTiempo aproximado
Cada 3 mesesCarga de baterías externas, encendido de linternas y radio, estado de pilas, nivel del fondo de efectivo15 minutos
Cada 6 mesesRotación del agua almacenada y de la lejía, fechas de la despensa, caducidad del botiquín, prueba del detector de humoUna hora
Cada añoRevisión del extintor, tallas de ropa y calzado del kit, actualización de documentos y de la póliza, repaso del plan familiar con todosMedia tarde
Cuando cambie algoMudanza, nacimiento, nueva medicación, nueva mascota, cambio de teléfono o de colegioLo que haga falta

Y una vez al año, un simulacro de una noche sin electricidad. Cortas el general después de cenar, vives con lo que tienes hasta acostarte y apuntas todo lo que ha faltado. Es la única auditoría honesta del kit, sale gratis y a los niños les encanta.

¿Kit Montado o Comprado? Y Qué Derechos Tienes al Comprarlo

Las dos vías son válidas y no compiten: lo habitual es empezar por un kit comercial que cubre lo básico y completarlo con lo específico de tu casa.

CriterioKit comercialKit montado por ti
Tiempo hasta tenerloInmediatoSemanas, por fases
Ajuste a tu familiaGenéricoTotal
Coste por artículoMejor precio conjuntoVariable, permite repartir el gasto
Calidad de cada piezaDesigual: suele fallar en la linterna y el cuchilloLa eliges tú
Conoces el contenidoSolo si lo abres y lo revisasLo has metido tú
Agua y medicaciónNunca van incluidas en cantidad suficienteDimensionadas a tu casa

Si te decides por uno hecho, mira estas cosas antes de pagar: que el listado de contenido esté publicado pieza por pieza, que la linterna funcione con pilas de formato común, que el botiquín traiga material de cura de verdad y no cuatro tiritas, que el silbato y la manta térmica estén incluidos, y que el conjunto pese lo que puedas cargar. Puedes ver nuestra selección en kits de supervivencia, y comparar enfoques en las guías de kit casero paso a paso y equipamiento de tipo militar.

Tus derechos como comprador

Al comprar a distancia en España, dos reglas te protegen y conviene conocerlas:

Si un comercio te dice que solo admite devoluciones "sin abrir y en su embalaje original" o que la garantía es de dos años, te está informando mal. Guarda siempre el justificante de compra: es lo que acredita la fecha.

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Preguntas Frecuentes

Cómo hemos elaborado esta guía

Este artículo lo escribe el equipo editorial de SuperVivencia a partir de recomendaciones públicas de protección civil y de la normativa española y europea citada en el texto. No hemos realizado ensayos de laboratorio, pruebas de producto propias ni encuestas, y no incluimos valoraciones ni testimonios de clientes porque no disponemos de ellos. Cuando damos una cifra, es la que figura en la fuente normativa o en la ficha del fabricante; cuando no la tenemos, lo decimos y explicamos el criterio en cualitativo. La información sanitaria y legal es orientativa: ante una urgencia, llama al 112, y para tu caso concreto consulta a un profesional sanitario o jurídico.

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