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kit de supervivencia 72 horas - mochila de emergencia

Última actualización: Marzo 2026

Kit de Supervivencia 72 Horas: Todo lo que Necesitas Saber

Equipo SuperVivencia ·
Equipo SuperVivencia 2 de Marzo, 2026 18 min de lectura

Guía elaborada a partir de recomendaciones públicas de autoprotección y fichas técnicas de fabricante

Respuesta directa: un kit de supervivencia de 72 horas es una mochila preparada de antemano que permite a una persona cubrir sus necesidades básicas durante tres días sin agua corriente, sin luz y sin poder salir a comprar. Lo mínimo que debe llevar es agua (unos 3 litros por persona y día) y un sistema para potabilizar más, comida que no necesite cocinarse, copias de la documentación en papel, linterna y radio a pilas con pilas de repuesto, botiquín con la medicación crónica y su receta, abrigo, higiene y calzado, y un plan familiar escrito con punto de encuentro y un contacto fuera de la zona. Se guarda accesible, se revisa cada seis meses y se rota lo que caduca.

El kit de supervivencia de 72 horas es la forma más barata de convertir una emergencia grave en una molestia soportable. No es equipamiento militar ni una afición: es la misma lógica que hay detrás del extintor de la cocina. Durante los tres primeros días de una emergencia extensa —una riada, una nevada que aísla un valle, un apagón amplio, una fuga que obliga a desalojar un edificio— la ayuda organizada existe, pero está priorizando. Puede llegar en dos horas o puede tardar dos días, y esa diferencia la cubres tú.

Esta guía se centra en la mochila de emergencia del hogar: qué meter, en qué cantidad, cómo mantenerla y cómo planificar la parte que no cabe en la mochila, que es el plan familiar. Si lo que buscas es equipo de campo con criterio militar y la parte legal de cuchillos y navajas, esa es otra página: kit de supervivencia militar completo. Y si lo tuyo es montar el apartado sanitario en serio, tenemos el detalle en botiquines de emergencia.

Qué es (y qué no es) un kit de 72 horas

Un kit de 72 horas es un conjunto de suministros ya preparado y ya guardado, pensado para cubrir agua, alimento, salud, abrigo, luz, información y documentación durante tres días. La palabra clave es «ya»: un kit que hay que montar cuando suena el aviso no es un kit, es una lista de la compra.

Se organiza casi siempre en dos piezas complementarias, y confundirlas es el error de bulto más habitual:

  • La mochila de evacuación. Ligera, en la entrada de casa, para salir por la puerta en menos de un minuto. Va a la espalda, así que el límite lo pone lo que puedas cargar andando.
  • La reserva de casa. Cajas o estantería en un sitio fresco con el grueso del agua y la comida, que no se carga a ningún sitio. Es la que sirve cuando la instrucción es quedarse dentro, que estadísticamente es el escenario más común.

Lo que un kit de 72 horas no es: no es una despensa para meses, no es un arsenal, y no sustituye al seguro del hogar ni a tener el gas revisado. Tampoco es un objeto que se compra una vez y se olvida, porque su punto débil no es el material, es la caducidad.

La medida de si tu kit funciona no es lo que hay dentro, sino cuánto tardas en salir de casa con él puesto y sin pensar. Si tienes que abrir tres armarios, no está montado.

Un kit para cada nivel de riesgo

No todo el mundo necesita lo mismo. Antes de comprar nada, mira dónde vives:

  • Piso urbano. El riesgo dominante es quedarse sin luz y sin ascensor, con el agua funcionando. Prioriza iluminación, energía, radio y comida sin cocinar.
  • Zona inundable o cerca de barranco. El riesgo es tener que subir plantas o salir muy rápido. Prioriza que la mochila esté arriba, no en el garaje, y que la documentación vaya impermeabilizada.
  • Rural o montaña. El riesgo es el aislamiento por nieve o corte de carretera, con días de autonomía. Prioriza reserva de casa, calor y una forma de cocinar al aire libre.
  • Costa e islas. Suma dependencia logística: si el suministro llega por barco o avión, un temporal alarga cualquier desabastecimiento.

Por qué 72 horas: de dónde sale la regla

Conviene decirlo sin adornos: las 72 horas no son una garantía, son una hipótesis de planificación. Nadie promete que a la hora 73 vuelva la normalidad. Lo que representa ese plazo es el tiempo que puede tardar la respuesta organizada en desplegarse, priorizar y llegar a todos los puntos afectados cuando la emergencia es amplia. Tres días es lo que se ha consolidado como umbral razonable porque combina tres cosas: cubre la mayoría de los episodios reales, es un volumen de suministros que una familia puede almacenar sin obras, y es un peso que una persona puede cargar si toca salir andando.

Qué dicen las fuentes oficiales que puedes consultar tú

En España hay dos referencias públicas que merece la pena conocer, y que además son gratuitas:

  • Las recomendaciones de autoprotección de Protección Civil. Publican consejos por tipo de riesgo (inundaciones, temporales, nevadas, incendios forestales, emergencias químicas) con la pauta básica de qué tener en casa y cómo actuar. Es el material que conviene leer antes de comprar nada, porque te dice qué riesgo te aplica realmente.
  • ES-Alert, el sistema de aviso a la población. Envía un mensaje a los móviles que están en la zona afectada por una emergencia, con instrucciones concretas. No hay que instalar ninguna aplicación ni apuntarse a ninguna lista: el aviso llega por estar ahí, y suena de forma llamativa aunque el teléfono esté en silencio. Que exista ese aviso es justo la razón por la que la mochila tiene que estar lista antes: cuando llega el mensaje, ya no hay tiempo de preparar nada.

En el plano europeo, la Comisión Europea ha recomendado en su estrategia de preparación que los hogares sean capaces de sostenerse por sí mismos durante varios días —tres, como referencia— ante una interrupción grave de suministros. La recomendación va acompañada de campañas nacionales de los Estados miembros, así que el mensaje que oyes en España es el mismo que se está dando en el resto de la Unión.

Cómo interpretar todo esto sin alarmismo: preparar un kit de 72 horas no presupone que vaya a pasar algo terrible. Presupone que las cosas ordinarias —un temporal, una avería en la red, una fuga en un polígono cercano— pueden dejarte tres días incómodo, y que esos tres días son mucho más llevaderos con agua, linterna y las medicinas a mano. Es exactamente el mismo razonamiento que llevar rueda de repuesto.

Dos episodios recientes que explican bien el escenario

Sin cifras ni titulares: la DANA que golpeó la provincia de Valencia en octubre de 2024 y el apagón que afectó a la península ibérica el 28 de abril de 2025 dejaron la misma lección práctica. En el primer caso, familias incomunicadas y sin acceso por carretera durante días. En el segundo, una situación mucho más benigna pero que evidenció lo dependientes que somos: sin electricidad no hay datáfono, muchos surtidores no despachan, buena parte de la telefonía móvil aguanta solo mientras dura la batería de las antenas y la información fiable llegó sobre todo por radio de pilas. Ninguno de los dos episodios requería equipo exótico; requería lo básico, ya comprado.

Agua: cantidad, almacenaje y potabilización

El agua es el primer elemento del kit y el que más gente calcula mal, casi siempre a la baja.

Cuánta agua

La regla de planificación habitual es 3 litros por persona y día: en torno a 2 litros para beber y 1 para higiene mínima y preparar comida. Para 72 horas y una persona salen 9 litros, que pesan 9 kilos. Ese número explica por qué la mochila y la reserva de casa son cosas distintas: nadie carga 9 kilos de agua por persona andando.

Sube la cantidad si hace calor, si alguien de la casa está embarazada, en lactancia, es mayor o tiene una patología que exija hidratación estricta, y si tienes mascotas. Baja el peso que llevas encima, no la cantidad total: lleva 2 o 3 litros en la mochila y deja el resto en la reserva de casa.

Cómo almacenarla y rotarla

  • Botellas comerciales precintadas, mejor que garrafas rellenadas en casa. Son las que aguantan mejor y las que llevan fecha impresa.
  • Sitio fresco, oscuro y lejos de productos de limpieza. El plástico transpira: si guardas el agua junto a la lejía o al detergente, acaba oliendo a ellos.
  • Nunca en el suelo del garaje ni al sol. El calor y la luz aceleran la degradación del envase y favorecen que crezca cualquier cosa dentro.
  • Rotación: úsala y repónla. Lo más cómodo es marcar el mes con rotulador y beberte la reserva antes de la fecha, comprando la nueva el mismo día. Es lo que hace que el sistema no se pudra en un rincón.
  • Si además rellenas garrafas o bidones de uso alimentario como refuerzo, cámbialos con más frecuencia y lávalos bien antes de rellenar.

Potabilizar: las tres vías y sus límites

Almacenar cubre los primeros días. Potabilizar es lo que amplía tu autonomía si la cosa se alarga o el agua de red sale con aviso de no consumo. Hay tres métodos domésticos y no son intercambiables.

MétodoQué eliminaQué NO resuelveA tener en cuenta
Hervido Bacterias, virus y parásitos Metales pesados, nitratos, productos químicos, sal Llevar a ebullición franca y mantenerla alrededor de un minuto (algo más en alta montaña). Necesita combustible y un cacharro. Es el método más completo frente a microorganismos.
Pastillas potabilizadoras (dióxido de cloro o hipoclorito) Bacterias y virus; los protozoos resistentes requieren tiempos de contacto largos Turbidez, químicos y metales Respeta la dosis y el tiempo de espera del prospecto. Filtra antes con un paño si el agua viene turbia: la materia en suspensión consume el desinfectante. Ocupa nada y no caduca a corto plazo, pero deja sabor.
Filtro portátil (fibra hueca, ~0,1–0,2 micras) Bacterias y protozoos, y aclara el agua Virus: son demasiado pequeños para quedar retenidos por un filtro mecánico corriente Rápido, sin sabor y sin esperas. Se congela y se rompe si lo dejas en el coche en invierno. Hay que enjuagarlo y secarlo tras usarlo.

La conclusión práctica es la que casi nunca aparece en las listas de compra: un filtro por sí solo no te protege de los virus. Por eso la combinación sensata es filtro + pastillas (filtras para quitar turbidez y bichos grandes, y desinfectas después) o directamente hervir cuando tengas cómo. Si el agua viene de una zona inundada, de una arqueta o de un cauce que atraviesa suelo agrícola o industrial, ningún método doméstico te garantiza que sea potable: ahí lo correcto es no beberla y usar la reserva.

Si vas a comprar filtro, echa un vistazo a nuestra sección de filtros de agua de emergencia y quédate con un modelo del que puedas conseguir recambios.

Comida: calórica, sin cocinar y que no dé sed

La comida del kit no busca placer gastronómico ni dieta equilibrada: busca calorías disponibles sin cocinar. Ese es el filtro que descarta la mitad de lo que la gente mete por costumbre.

Los tres criterios de selección

  1. Que se coma tal cual. Si necesita fuego, agua caliente o nevera, no es comida de kit: es comida de reserva de casa. En la mochila solo va lo que se abre y se come.
  2. Que sea densa en calorías. Interesa el peso que rinde: frutos secos, barritas, conservas en aceite, chocolate, galletas tipo María, patés, tarritos infantiles.
  3. Que no dé sed. Este es el criterio olvidado. Los alimentos muy salados o muy secos disparan el consumo de agua, que es justo el recurso escaso. Modera el embutido curado, el atún en salazón y los aperitivos salados.

Una plantilla de tres días para una persona

BloqueQué meterPor qué
Base de energíaBarritas de cereales o energéticas, chocolate negro, galletasSe comen de pie, no manchan y aguantan bien el calor y el frío
ProteínaConservas de fácil apertura (atún, sardinas, paté, legumbre cocida en bote)Sacian de verdad; elige anilla de apertura para no depender del abrelatas
Grasa y sal justaFrutos secos, aceitunas, un bote pequeño de aceiteMáxima densidad calórica por gramo
ConfortSobres de cacao o café soluble, caramelos, azúcarCuestan poco y sostienen la moral, sobre todo con niños
Extra si hay reserva de casaLiofilizados o platos preparados que solo piden agua calienteSolo si tienes forma segura de calentar agua al aire libre

Rotación por caducidad: el método que sí funciona

La comida de emergencia caduca, y la que caduca sin que nadie la mire es dinero tirado. El sistema que aguanta el paso del tiempo es el primero en entrar, primero en salir: colocas lo nuevo detrás y consumes lo de delante en la vida normal. Dos hábitos que lo hacen automático:

  • Escribe con rotulador grueso el mes y año de caducidad en la parte visible de cada envase; es más rápido de leer que la letra pequeña del fabricante.
  • Pon dos avisos anuales en el calendario del móvil —por ejemplo al cambio de hora— y en esa revisión te llevas a la cocina lo que caduque en los seis meses siguientes.

Puedes ampliar el apartado con nuestra selección de comida de emergencia de larga duración, pero ojo: un liofilizado con cinco años de vida útil no exime de revisarlo, solo espacia la revisión.

Documentación, dinero y llaves

Es la parte más barata del kit y la que más problemas evita después, cuando toca reclamar al seguro, acreditar quién eres en un punto de acogida o justificar una baja médica.

Qué copiar, y por qué también en papel

Mete en una bolsa hermética o funda impermeable, en fotocopia o impresión:

  • DNI o NIE, y pasaporte si lo tienes, de todos los miembros de la casa
  • Tarjeta sanitaria y, si aplica, tarjeta sanitaria europea
  • Póliza del hogar, del coche y del seguro de salud, con el teléfono de asistencia
  • Escritura o contrato de alquiler, o al menos una referencia catastral
  • Cartilla de vacunación y el informe médico de cualquier patología crónica
  • Un listado de contactos escrito a mano: familia, médico de cabecera, seguro, colegio, veterinario
  • Fotos recientes de cada miembro de la familia, incluidas las mascotas, por si hay que buscar a alguien

La pregunta obvia es por qué en papel si está todo en el móvil. Respuesta corta: sin luz no hay móvil. La batería dura lo que dura, los puntos de carga se saturan, la cobertura puede caer y una nube que no puedes descargar no es documentación. El papel funciona mojado, funciona a oscuras con una linterna y funciona cuando le pasas tu carpeta a otra persona. Haz las dos cosas: copia digital cifrada en la nube y copia física en la mochila.

Dinero en efectivo

Sin electricidad no hay datáfono y muchos cajeros dejan de operar. Lleva una cantidad modesta en billetes pequeños y algo de moneda: en una emergencia nadie tiene cambio, y un billete grande puede dejarte sin comprar. Cuánto es asunto tuyo; el criterio es «lo que gastarías en tres días de comida, combustible y transporte», no una cifra de manual.

Llaves y accesos

Una copia de las llaves de casa y del coche dentro de la mochila, y —si tienes con quién— otra copia en casa de un familiar fuera del barrio. Añade cualquier llave de cuadro eléctrico, trastero o garaje que pueda hacer falta.

Energía, luz y comunicación

Este bloque es el que marca la diferencia entre pasar tres días a oscuras y sin saber nada, o pasarlos incómodo pero informado.

Luz

Regla de oro: una linterna por persona, no una para toda la familia. Y mejor frontal que linterna de mano, porque deja las manos libres para hacer cosas. Combinaciones sensatas:

  • Un frontal de pilas por persona, con un juego de pilas de repuesto guardado fuera del aparato para que no se sulfaten los contactos.
  • Una linterna o farol de manivela como respaldo sin consumibles: rinde poco, pero nunca se queda sin pilas.
  • Barras químicas de luz o luces LED pequeñas para marcar el baño, la puerta y la habitación de los niños. Cuestan poco y evitan caídas.
  • Velas: mejor no. Con niños, mascotas o escombros son una fuente de incendio en un momento en el que los bomberos están desbordados. Si no tienes otra cosa, portavelas estable, superficie no combustible y nunca dormido.

Más opciones en iluminación de emergencia.

Energía

  • Powerbank de capacidad media, cargado, con su cable. Es para el móvil, no para el portátil. Cárgalo cada pocos meses: las baterías de litio se descargan solas.
  • Pilas de repuesto de los formatos que usen tus aparatos. Unifica formatos si puedes: que todo funcione con AA te simplifica la vida.
  • Panel solar plegable pequeño como lujo opcional. Es útil si el corte se alarga y hay sol; no es un sustituto del powerbank porque depende del tiempo. Ver energía y carga.
  • Cargador de coche: el vehículo es la mayor batería que tienes en casa. Cargando el móvil desde el coche —al aire libre, nunca con el motor en marcha en el garaje— resuelves varios días.

Comunicación: la radio de pilas sigue ganando

Puede sonar antiguo, y es exactamente al revés: la radio de pilas es la forma más robusta de recibir información en una emergencia, y lo es por diseño. Un transmisor de radio emite en abierto para toda la zona; no hay servidor que saturar, ni conexión que se caiga porque medio barrio esté intentando lo mismo, ni batería de antena que agotarse a las pocas horas. Tú solo necesitas un receptor barato y unas pilas.

Qué buscar: una radio portátil con FM y onda media (AM), a pilas, y si puede ser también con manivela y toma USB. La onda media importa porque llega más lejos y atraviesa mejor el terreno que la FM. Sintoniza y apunta en un papel, ahora que hay calma, las frecuencias de tu emisora pública nacional y de la autonómica en tu zona; en una emergencia no querrás buscarlas a ciegas.

VíaPara qué sirvePunto débil
Radio FM/AM a pilasRecibir instrucciones oficiales y saber qué pasaSolo recibe: no puedes pedir ayuda con ella
ES-Alert (móvil)Recibir el aviso oficial de emergencia en tu zona, sin appsRequiere móvil con batería y cobertura en ese momento
Móvil: SMS antes que llamadaContactar cuando la red está saturadaEl SMS se reintenta solo; la llamada de voz cae la primera
Walkies PMR446Hablar dentro del grupo familiar a corta distancia sin redAlcance real corto en ciudad; canal compartido y sin privacidad
SilbatoQue te localicen si estás atrapadoNinguno: pesa nada y no se queda sin batería. Que lo lleve cada persona

Sobre los PMR446: es una banda de uso libre en Europa, sin licencia ni examen, con potencia limitada por normativa y equipos de antena fija. Sirven para lo que sirven: coordinar a la familia en un radio corto —el edificio, el pueblo, la zona de acampada— cuando el móvil no va. No esperes kilómetros en entorno urbano: los folletos hablan de alcances que solo se dan en campo abierto y sin obstáculos. Acuerda de antemano un canal y una hora de escucha; si cada uno anda buscando canal, no os encontraréis. Si te interesa el apartado, tenemos más en comunicación y navegación.

En una emergencia amplia, la red móvil no cae del todo: se congestiona. Manda un SMS corto, no llames; y si consigues hablar, di dónde estás y cuelga. Cada llamada larga es un hueco menos para alguien que lo necesita más.

Botiquín y medicación crónica

El botiquín del kit no es el de casa: es una versión reducida, cerrada y que no se saquea para una tirita del día a día. Si empiezas a coger cosas de él, deja de existir.

Lo básico

  • Gasas estériles, vendas de crepé, esparadrapo, tiritas surtidas y una venda elástica
  • Antiséptico (clorhexidina o povidona yodada) y suero fisiológico en monodosis
  • Guantes desechables, tijeras de punta roma y pinzas
  • Analgésico y antitérmico habitual, y lo que uses normalmente para digestivo y alergia
  • Manta térmica: pesa nada y es de las pocas cosas que puede salvar una situación de hipotermia
  • Termómetro y una libretita para anotar qué se ha dado, a quién y a qué hora

La medicación crónica, con su receta

Este es el punto que más se descuida y el que más se lamenta. Si alguien de la casa toma medicación para el corazón, la tensión, la diabetes, el tiroides, epilepsia, salud mental o cualquier tratamiento continuado:

  • Guarda una reserva de varios días del tratamiento, rotándola con la caja en uso para que nunca esté caducada.
  • Añade copia de la receta y del informe médico. Sin receta, reponer fuera de tu farmacia habitual —o en un punto de acogida— se vuelve mucho más difícil.
  • Escribe en una tarjeta el nombre del principio activo, la dosis y la pauta, no solo la marca comercial: si hay desabastecimiento, el principio activo permite encontrar equivalentes.
  • Si hay insulina u otro medicamento que exija frío, ten pensada de antemano la solución (nevera portátil, acumuladores en el congelador) y consúltalo con tu farmacéutico.
  • Gafas de repuesto, aunque sean las antiguas de la graduación anterior, y líquido de lentillas. Alguien que no ve no puede evacuar solo.

Aviso de salud: nada de esto sustituye al criterio de un profesional sanitario. Ante una lesión seria, dolor torácico, dificultad para respirar, quemadura extensa o cualquier síntoma que te preocupe, llama al 112. El botiquín cubre lo menor y gana tiempo; no trata urgencias. Habla con tu médico o farmacéutico antes de acumular medicación, y no improvises dosis.

Si prefieres partir de una base ya montada y personalizarla, mira nuestros botiquines de emergencia.

Abrigo, higiene y calzado

La hipotermia no necesita nieve: se da con temperaturas suaves si estás mojado y quieto, que es exactamente la situación de quien espera fuera de su casa por la noche. Y la higiene, que parece secundaria, es lo que evita que un episodio de tres días se convierta en un cuadro digestivo en un sitio sin baños.

Abrigo

  • Capa impermeable —chubasquero o poncho— por persona. Estar seco es más importante que estar abrigado.
  • Un forro polar o similar, comprimido en una bolsa de vacío para que ocupe poco.
  • Gorro y guantes. Por la cabeza se pierde mucho calor y las manos frías te dejan sin destreza para todo lo demás.
  • Calcetines secos, dos pares. Es el artículo que más agradece cualquiera que haya pasado una noche fuera.
  • Manta térmica y, si hay sitio, un saco de vivac.
  • Consulta refugio y descanso y ropa y protección si quieres afinar este bloque.

Calzado: el olvidado que más lesiona

Casi todas las listas hablan de mochilas y cuchillos y ninguna menciona los zapatos. Ten calzado cerrado, resistente y ya usado junto a la mochila —zapatillas de trekking o botas—, con calcetines dentro. Dos razones: si la evacuación es de madrugada, saldrás con lo puesto, y un cristal o un clavo en un pie descalzo te convierte de rescatador en rescatado. «Ya usado» es literal: unas botas nuevas te destrozan los pies en dos horas.

Higiene

  • Toallitas húmedas y gel hidroalcohólico (con poca agua, esto sustituye media ducha)
  • Papel higiénico aplastado sin el rollo de cartón, en bolsa hermética
  • Jabón pequeño, cepillo y pasta de dientes en formato viaje
  • Compresas o tampones, y una copa menstrual si es tu opción habitual
  • Bolsas de basura resistentes: sirven de impermeable, de aislante del suelo, de contenedor de residuos y de recogida de agua de lluvia
  • Un paquete de bridas y cinta americana: arreglan más cosas de las que parece

Niños, mayores, discapacidad y mascotas

Aquí es donde casi todas las guías se quedan cortas, porque están escritas pensando en un adulto sano que va a caminar. La realidad de un hogar suele ser otra.

Bebés y niños pequeños

  • Pañales para tres días, toallitas, crema de pañal y una muda completa de más de las que crees necesarias
  • Leche de fórmula en su formato habitual y agua embotellada específica para prepararla; biberón, tetina de repuesto y una forma de limpiarlos sin agua corriente
  • Tarritos o papillas listos para consumir, sin necesidad de calentar
  • El peluche o el objeto de apego. No es un capricho: un niño calmado es un niño que se puede mover y al que se puede vigilar.
  • Un juego pequeño, papel y lápices. Tres días encerrado con un niño de cinco años sin nada que hacer es un problema real.
  • Una pulsera o tarjeta identificativa con el nombre del niño y un teléfono de contacto, cosida o metida en el bolsillo

Personas mayores

  • Medicación completa con la pauta escrita, gafas y audífono con pilas de audífono de repuesto (es un formato que nadie tiene por casa)
  • Bastón o andador plegable, y calzado antideslizante
  • Alimentos blandos y fáciles de masticar; nada que exija cubiertos complicados
  • Abrigo extra: la sensibilidad al frío aumenta con la edad y la hipotermia aparece antes
  • Una copia del informe médico y del listado de alergias, en un lugar que un sanitario pueda encontrar rápido

Personas con discapacidad o dependencia

  • Si hay dependencia de equipos eléctricos —concentrador de oxígeno, aspirador de secreciones, grúa, silla eléctrica, bomba de alimentación—, ese es el primer punto del plan, no un accesorio. Consulta al proveedor del equipo qué autonomía tiene, si existe versión a batería o manual, y avisa a tu compañía eléctrica y a los servicios sociales de tu ayuntamiento de que en ese domicilio hay un suministro sensible.
  • Batería de repuesto de la silla y una rampa portátil si el edificio depende del ascensor.
  • Para discapacidad sensorial: una tarjeta de comunicación con frases básicas, pictogramas o el aviso «soy sorda, escríbeme», más una libreta y un bolígrafo. En una evacuación ruidosa, con megafonía y gente gritando, esa tarjeta vale más que cualquier aparato.
  • Para personas con autismo o alta sensibilidad sensorial: cascos de atenuación, gafas de sol y un objeto conocido. Los puntos de acogida son entornos muy ruidosos.
  • Ten identificados por escrito a dos vecinos que sepan que hay que contar con esa persona si hay que desalojar. Un plan que depende de que alguien se acuerde en el momento no es un plan.

Mascotas

  • Pienso o comida húmeda para tres días, en envase cerrado, y un comedero plegable
  • Agua extra: los 3 litros por persona no incluyen al perro
  • Transportín o bolsa de transporte, correa y arnés (un animal asustado se escapa del collar), con chapa identificativa
  • Copia de la cartilla veterinaria, número de microchip y una foto reciente contigo en la que se le vea bien
  • Su medicación, bolsas para residuos y algo de arena para gatos en bolsa
  • Comprueba de antemano si el alojamiento o el punto de acogida previsto admite animales; si no, ten pensada una alternativa antes de necesitarla

Plan familiar: evacuar o quedarse en casa

La mochila es la mitad del asunto. La otra mitad es un plan de una hoja que todos hayan leído, incluidos los niños. Escríbelo, imprímelo, pega una copia en la nevera y mete otra en la mochila.

Qué tiene que decir el plan

  • Punto de encuentro cercano: un sitio concreto y reconocible fuera del edificio, a la vista, para reunirse si hay que salir corriendo. «La farola de la esquina del parque», no «el parque».
  • Punto de encuentro lejano: otro fuera del barrio, por si la zona está cortada. Casa de un familiar, un centro cívico, la puerta de un supermercado conocido.
  • Contacto fuera de la zona: una persona que viva lejos y a la que todos llamen o escriban para decir «estoy bien y estoy aquí». En una emergencia local, las líneas dentro de la zona se saturan antes que las de fuera, y ese contacto funciona como centralita familiar. Que su número esté escrito en papel en la cartera de cada uno, no solo en la agenda del móvil.
  • Quién recoge a quién: si hay niños en el colegio o mayores en un centro de día, defina por escrito quién va, con qué alternativa si esa persona no puede, y qué hace el colegio según su propio protocolo. Pregúntalo en secretaría: los centros lo tienen.
  • Rutas alternativas hasta el punto lejano, incluida una que no dependa del coche.

Cortar gas, agua y luz: aprenderlo hoy

Que todos los adultos sepan dónde está y cómo se cierra la llave general del gas, la del agua y el interruptor general del cuadro eléctrico. Hazlo ahora, con luz y sin prisa: localiza las tres, ábrelas y ciérralas una vez, y deja una foto pegada dentro del armario del cuadro. Si necesitas una llave o herramienta para la de gas, que esté colgada al lado.

  • Gas: ciérralo si hay terremoto, si vas a evacuar por incendio o si hueles a gas. Si hueles a gas, no enciendas ni apagues nada eléctrico, ventila y sal.
  • Agua: ciérrala si hay riesgo de rotura o si te avisan de contaminación de la red, para no llenar tus tuberías de agua no potable.
  • Luz: baja el general si hay inundación en la vivienda antes de que el agua alcance los enchufes, y nunca toques un cuadro con los pies en el agua.
  • Cuando vuelva el suministro, reabre despacio y comprueba. Si hay dudas con el gas, que lo revise un instalador autorizado.

Confinarse en casa: el escenario más probable

La imagen mental de la emergencia es siempre huir, pero la instrucción más frecuente de las autoridades es la contraria: quédate dentro. Pasa con nubes tóxicas, temporales de viento, incendios forestales cercanos con humo o simplemente porque las calles tienen que estar libres para los equipos de emergencia. Si te dicen que te confines:

  1. Entra a todo el mundo y a las mascotas, y cierra puertas y ventanas.
  2. Si el motivo es humo o una fuga química, apaga la ventilación y el aire acondicionado y sella con toallas húmedas las rendijas de puertas y ventanas de la habitación que uses.
  3. Elige una habitación interior, con pocos huecos al exterior y, si puede ser, con un grifo.
  4. Llena bañera, cubos y botellas mientras siga saliendo agua.
  5. Enciende la radio de pilas y déjala puesta. Es tu fuente de instrucciones.
  6. No llames al 112 para pedir información: colapsa la línea de quien tiene una urgencia. Para informarte, radio y avisos oficiales.
  7. Y no salgas a mirar. La curiosidad en zona de inundación o de incendio es lo que convierte a un vecino en una víctima.

Montar la mochila: peso, orden y dónde guardarla

La mochila

Sirve la que ya tienes. Si vas a comprar una, busca 40-50 litros, con cinturón lumbar que descargue el peso en las caderas, tejido resistente o funda de lluvia, y bolsillos exteriores accesibles. Una mochila discreta es preferible a una de aspecto táctico: llama menos la atención y no te distingue en un punto de acogida.

Peso realista

Como referencia práctica, una mochila cargada no debería pasar de en torno a un 20 % del peso corporal de quien la lleva, y en niños bastante menos. Súmale lo que pesa el agua que decidas cargar (un litro, un kilo) y verás enseguida que hay que repartir: agua y comida entre varios adultos, herramientas y radio en una sola mochila para no duplicar.

Haz una prueba real: cárgala, ponte el calzado del kit y anda media hora, mejor cuesta arriba. Si no puedes, no es tu kit: es un mueble. Quita cosas hasta que puedas.

Orden dentro

  • Bolsas estancas de colores por bloques: sanitario, comida, ropa, electrónica, documentos. Encuentras cualquier cosa a oscuras y por tacto.
  • Lo pesado pegado a la espalda y a la altura de los omóplatos; lo ligero, abajo y en el exterior.
  • Lo que puedes necesitar sin abrir la mochila —linterna, silbato, chubasquero, documentación, agua— en bolsillos exteriores.
  • Una lista del contenido plastificada dentro de la tapa, con la fecha de la última revisión. Sirve para revisar rápido y para que otra persona sepa qué hay ahí dentro.

Dónde guardarla

Accesible en menos de un minuto y en un sitio seco y con temperatura estable: el armario de la entrada es el clásico. Evita el garaje y el trastero si allí hace mucho calor en verano o mucho frío en invierno, porque el calor arruina alimentos, pilas y medicamentos, y el hielo revienta filtros y botellas. Si vives en zona inundable, la mochila no va nunca en un sótano ni en el bajo. Y que todos en casa sepan dónde está: un kit que solo tú localizas falla justo el día que tú no estás.

Errores peligrosos que se repiten cada invierno

Nunca uses un generador eléctrico, una barbacoa, un brasero de carbón, un hornillo de gas o cualquier motor de combustión dentro de casa, en el garaje, en un trastero o en un balcón cerrado. Producen monóxido de carbono: un gas incoloro, inodoro y sin sabor que no avisa. Los síntomas —dolor de cabeza, náuseas, mareo, somnolencia— se confunden con un catarro, y quien está intoxicado no tiene lucidez para salir. Es una de las causas de muerte más habituales durante los cortes de suministro, y es totalmente evitable: el generador va fuera, lejos de puertas y ventanas, y el hornillo se usa al aire libre. Si sospechas de una intoxicación, saca a todo el mundo al exterior, ventila y llama al 112.

Otros fallos que se ven una y otra vez:

  • Estufas de gas o queroseno sin ventilación. Consumen oxígeno y también generan monóxido. Ventila aunque haga frío.
  • Cocinar dentro con el hornillo del camping. Mismo problema. Y si además hay un escape de gas, un fuego dentro de casa sin bomberos disponibles no tiene arreglo.
  • Velas encendidas mientras se duerme, o cerca de cortinas y con niños o gatos alrededor.
  • Beber agua de inundación «porque la he hervido». El agua de una riada arrastra aguas fecales, combustible y productos agrícolas o industriales: hervir mata microorganismos, no elimina químicos.
  • Conducir por una carretera inundada. Un palmo de agua en movimiento arrastra un coche y no se ve si la calzada sigue debajo.
  • Depender de una sola cosa. Un móvil, un powerbank, una linterna. Todo lo importante va por duplicado o tiene una alternativa manual.
  • Guardar las pilas dentro de los aparatos durante años: se sulfatan y arruinan la linterna justo el día que hace falta.
  • Contárselo a nadie. Un kit que no conoce el resto de la familia no funciona. Enseñadlo y practicad una vez al año.

Mantenimiento: la revisión de los seis meses

Un kit sin mantenimiento es una colección de objetos caducados que dará una falsa sensación de seguridad justo cuando abras la mochila. El calendario que funciona es sencillo porque no exige acordarse de nada raro: dos revisiones al año, coincidiendo con los cambios de hora.

FrecuenciaQué se hace
Cada mes (2 minutos)Comprobar que la mochila sigue donde debe y que nadie ha sacado la linterna «un momento». Recargar el powerbank.
Cada 6 meses (30-45 minutos)Vaciarla entera sobre la mesa. Revisar caducidades de comida, agua, medicamentos, pastillas potabilizadoras y desinfectante. Probar linterna y radio con las pilas puestas. Cambiar la ropa por la de la estación que entra. Actualizar documentos si ha cambiado algo (DNI renovado, póliza nueva, teléfono nuevo). Revisar tallas de niños. Anotar la fecha en la lista de contenido.
Cada añoSustituir lo desgastado, rotar el agua completa, comprobar que el calzado sigue sirviendo y hacer un simulacro corto en familia: dónde está todo, adónde vamos, a quién llamamos.

Señales de que algo hay que cambiar ya

  • Latas abombadas, oxidadas o con fugas; envases hinchados
  • Agua con olor raro, color o partículas en suspensión
  • Pilas con óxido blanquecino o líquido en los bornes: fuera, y limpia el contacto
  • Medicamentos fuera de fecha o con el color cambiado
  • Costuras abiertas, cremalleras que no cierran, bolsas estancas perforadas
  • Filtro que ha pasado un invierno en el coche: si se ha congelado, se descarta

Si solo vas a hacer una cosa de toda esta guía, que sea poner dos recordatorios en el móvil para dentro de seis y doce meses con el texto «revisar mochila». Es lo que separa un kit vivo de un kit decorativo.

¿Comprarlo montado o montarlo tú?

Las dos opciones son válidas y la elección depende de tiempo, presupuesto y de cuánto te apetezca el proceso.

Kit ya montadoKit montado por ti
A favorLo tienes hoy; te obliga a no olvidar categorías enteras; buen punto de partida si no sabes por dónde empezarSe ajusta a tu casa, tu clima y tus patologías; eliges la calidad pieza a pieza; sabes qué hay dentro porque lo has metido tú
En contraSuele traer relleno de bajo coste (linternas flojas, botiquín simbólico) y nunca incluye tu medicación ni tus documentosLleva tiempo y es fácil dejarlo a medias durante meses
Recomendable si…Quieres cubrirte ya y luego ir mejorando piezasTienes necesidades particulares: bebé, mayor dependiente, mascota, medicación crítica

La vía intermedia es la que mejor resultado da: compra un kit base y personalízalo el mismo día, añadiendo medicación, documentos, gafas, calzado y lo específico de cada miembro de la casa; y sustituye la linterna y el botiquín, que son las dos piezas que casi todos los kits comerciales resuelven a la baja.

Qué mirar antes de comprar

  • Que el listado de contenido esté publicado pieza a pieza, con cantidades. Si el vendedor solo enseña una foto y un número grande de «piezas», ese número está contando tiritas.
  • Fecha de consumo preferente del agua y de la comida incluidas, y que te la digan antes de comprar.
  • Que las pilas no vengan puestas dentro de los aparatos.
  • Recambios disponibles del filtro, si lo lleva.
  • Desconfía de cualquier ficha con puntuaciones y reseñas que no puedas rastrear.

Tus derechos si lo compras por internet

  • Garantía legal de 3 años desde la entrega para los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022 (Real Decreto-ley 7/2021). Si el producto no es conforme, te corresponde reparación o sustitución y, en su caso, rebaja del precio o resolución del contrato.
  • Desistimiento de 14 días naturales sin necesidad de justificar nada, en las compras a distancia (arts. 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007). El plazo cuenta desde que recibes el pedido, y tienes derecho a abrir la caja y comprobar el producto como lo harías en una tienda física: no es legal condicionar la devolución a que venga «sin abrir y en su embalaje original precintado». Solo pierdes el derecho en supuestos tasados, como los bienes hechos a medida.
  • Conserva el justificante de compra dentro del kit: te sirve para la garantía y también para el seguro si hay un siniestro.

Equipar tu kit de 72 horas

En nuestro catálogo tienes kits completos y también los componentes por separado, para que empieces por lo que te falte. No publicamos puntuaciones ni pruebas de laboratorio propias: lo que ves es la ficha del fabricante y nuestro criterio sobre para qué sirve cada cosa.

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Checklist imprimible de 72 horas

Resumen para llevar a la tienda o pegar dentro de la tapa de la mochila. Por persona y para tres días, salvo lo marcado como común.

Agua: 9 litros en reserva de casa + 2-3 litros en la mochila
Potabilización: pastillas + filtro portátil (común)
Comida sin cocinar para 3 días, calórica y poco salada
Abrelatas y cubiertos (común)
Documentación en papel dentro de bolsa hermética
Efectivo en billetes pequeños y algo de moneda
Frontal o linterna + pilas de repuesto fuera del aparato
Radio FM/AM a pilas (común) con frecuencias apuntadas en papel
Powerbank cargado y cable
Botiquín (común) + medicación crónica con receta e informe
Gafas de repuesto y líquido de lentillas
Manta térmica, chubasquero, forro polar, gorro, guantes, 2 pares de calcetines
Calzado cerrado ya usado junto a la mochila
Higiene: toallitas, gel, papel, jabón, higiene menstrual
Silbato por persona y bolsas de basura resistentes
Cinta americana, bridas y navaja o multiherramienta (común)
Plan familiar impreso con puntos de encuentro y contacto fuera de la zona
Extras por persona: bebé, mayor, discapacidad o mascota según los apartados anteriores

Preguntas frecuentes

¿Qué es un kit de supervivencia de 72 horas?

Es un conjunto de suministros ya preparado que permite a una persona cubrir agua, comida, salud, abrigo, luz, información y documentación durante tres días sin servicios básicos ni acceso a comercios. Suele organizarse en una mochila lista para salir de casa y una reserva mayor guardada en el domicilio.

¿Cuánta agua hay que llevar en un kit de 72 horas?

La regla de planificación habitual es de 3 litros por persona y día, unos 2 para beber y 1 para higiene y comida. Son 9 litros por persona para tres días, que pesan 9 kilos: por eso el grueso se guarda en casa y en la mochila solo se cargan 2 o 3 litros más un sistema de potabilización.

¿Un filtro de agua portátil elimina los virus?

No por sí solo. Los filtros de fibra hueca de uso doméstico retienen bacterias y protozoos, pero los virus son demasiado pequeños para quedar atrapados en la membrana. Si el origen del agua es dudoso, combina el filtro con pastillas potabilizadoras o hierve el agua. Y si el agua procede de una inundación o de una zona con actividad industrial o agrícola, no la bebas: ningún método casero elimina productos químicos ni metales.

¿Cuánto pesa una mochila de 72 horas?

Depende de cuánta agua cargues. Sin agua, un kit razonable ronda los 6-9 kilos; con dos o tres litros encima, entre 8 y 12. La referencia práctica es no pasar de en torno al 20 % de tu peso corporal, y bastante menos en niños. La prueba definitiva es caminar media hora con ella puesta.

¿Dónde debo guardar el kit?

En un sitio seco, fresco y accesible en menos de un minuto: el armario de la entrada es lo habitual. Evita garajes y trasteros con calor o frío extremos, porque estropean comida, pilas y medicamentos, y el hielo revienta filtros. Si vives en zona inundable, nunca en el sótano ni en el bajo. Y que todos en casa sepan dónde está.

¿Necesito un kit por persona o uno familiar?

Lo práctico es una reserva familiar en casa más una mochila individual por adulto, para que cada uno pueda funcionar si el grupo se separa. Los niños a partir de unos diez años pueden llevar una mochila ligera con su agua, un snack, una linterna y su tarjeta de contacto. Las herramientas comunes (radio, filtro, botiquín grande) no se duplican: se reparten.

¿Qué es ES-Alert y tengo que darme de alta?

Es el sistema público de aviso a la población: envía un mensaje con instrucciones a los móviles que se encuentran en la zona afectada por una emergencia. No hay que instalar ninguna aplicación ni registrarse: el aviso llega por estar en esa zona y suena aunque el teléfono esté en silencio. Recuerda que cuando llega el mensaje ya no queda tiempo de preparar nada; por eso el kit se monta antes.

¿Sirve de algo una radio de pilas teniendo móvil?

Sí, y bastante. La radio recibe una emisión abierta: no depende de que la red aguante, no se satura porque medio barrio la esté usando y consume muy poco. En cortes de suministro amplios ha sido, una y otra vez, la vía por la que la gente ha seguido recibiendo información. Busca un modelo con FM y onda media (AM), a pilas o con manivela, y apunta las frecuencias en papel antes de necesitarlas.

¿Los walkies PMR446 son legales y hasta dónde llegan?

Sí: PMR446 es una banda de uso libre en Europa, sin licencia ni examen, con potencia limitada por normativa y antena no desmontable. El alcance real es corto —de cientos de metros a unos pocos kilómetros en campo abierto y sin obstáculos—, muy inferior a lo que anuncian las cajas. Van bien para coordinar a la familia dentro de un edificio, un pueblo o una zona pequeña. Acordad un canal y una hora de escucha por adelantado.

¿Puedo usar un generador o una barbacoa dentro de casa si se va la luz?

No, nunca. Generadores, barbacoas, braseros de carbón y hornillos de combustión producen monóxido de carbono, un gas que no se ve ni se huele y que intoxica antes de que te des cuenta. Tampoco en el garaje, el trastero ni un balcón cerrado. El generador va al exterior y lejos de puertas y ventanas; para cocinar, al aire libre. Si alguien tiene dolor de cabeza, náuseas o somnolencia en ese contexto, sacadle fuera, ventilad y llamad al 112.

¿Cada cuánto hay que revisar el kit?

Una revisión completa cada seis meses y un vistazo rápido cada mes. En la revisión se comprueban caducidades de comida, agua, medicamentos y pastillas potabilizadoras, se prueban linterna y radio, se cambia la ropa por la de temporada y se actualizan documentos y tallas. La forma más fácil de no olvidarlo es hacerlo coincidir con los cambios de hora.

¿Qué hago con mi mascota si tengo que evacuar?

Se va contigo. Prepara comida y agua para tres días, transportín o bolsa, correa y arnés (un animal asustado se suelta del collar), chapa identificativa, copia de la cartilla y del microchip, su medicación y una foto reciente en la que salgáis los dos. Comprueba antes si el alojamiento o punto de acogida previsto admite animales y ten una alternativa pensada.

Si compro un kit por internet, ¿puedo devolverlo?

Sí. En compra a distancia tienes 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones (arts. 102-108 del RDL 1/2007), contados desde la entrega, y puedes abrir el paquete y comprobar el producto como harías en una tienda. Exigir que vuelva «sin abrir y precintado» no es legal salvo en los supuestos tasados de la ley. Además, la garantía legal es de 3 años desde la entrega (RDL 7/2021) para las compras hechas desde 2022.

¿Y si me dicen que me quede en casa en vez de evacuar?

Es la instrucción más frecuente. Entra a todo el mundo y a las mascotas, cierra puertas y ventanas, apaga la ventilación y el aire acondicionado si el motivo es humo o una fuga química, sella rendijas con toallas húmedas, llena bañera y recipientes mientras haya agua, y deja la radio de pilas encendida. No llames al 112 para pedir información y no salgas a mirar.

Transparencia editorial. Esta guía la escribe el equipo editorial de SuperVivencia a partir de las recomendaciones públicas de autoprotección y de las fichas técnicas de los fabricantes. No realizamos ensayos de laboratorio ni pruebas de campo propias, no publicamos puntuaciones ni reseñas de usuarios, y no hay ninguna cifra de siniestralidad ni porcentaje atribuido a organismos oficiales en este texto. Para lo que afecte a tu salud o a tu medicación, consulta a un profesional sanitario; para lo que afecte a tu zona concreta, consulta las recomendaciones de Protección Civil vigentes y las de tu ayuntamiento y comunidad autónoma.

¿Te falta media lista?

Agua, luz, botiquín, abrigo y comunicación: tienes cada bloque por separado para completar el kit a tu ritmo.

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